Cecilia Bákula
El águila y el cóndor no pudieron entenderse
Hernando de Soto fue muy ingenuo al creer en la extrema izquierda
Parece que el odio se ha asentado en las expresiones de la gran mayoría de “representantes” de la clase política, y las ideas y los argumentos han dado paso al ataque frontal; ataque impune que pareciera ser el arma secreta de quienes no tienen mucho más que ofrecer o esgrimir. Esa conducta, que se va generalizando y que en muchos parece habitual, es muy peligrosa porque el odio, al ser ciego y asociado a las ansias de poder, puede crear una mezcla más que mortífera, ya que nubla la razón de quienes se sienten anticipadamente ganadores, premonitoriamente salvadores. Creo que es el momento de exigir que se baje el tono y se evite el insulto como manera de actuar.
En los últimos días nuestro país vive en una vorágine de eventos que, en muchos casos, no se pudieron prever. Es por ello que la población ha de estar vigilante porque detrás de lo que parece evidente, tenemos a una izquierda angurrienta, capaz de quebrar la frágil institucionalidad para hacerse del poder. Y casi lo han logrado, ante la acción adecuada y la omisión perversa, de quienes tienen la responsabilidad de luchar por la supervivencia de nuestro sistema democrático y del ordenamiento político y económico que establece nuestra Constitución.
Hemos visto cómo se ha hecho realidad ese antiguo dicho de “en río revuelto, ganancia de pescadores”, y cómo muchos grupos políticos se han lanzado a tirar sus redes para pescar lo que se le ofrezca y copar el gobierno, pretendiendo con ingenuidad que no se note que hay muchos responsables de esta situación, que han tirado la piedra, pero han escondido la mano.
La elección de Balcázar, más allá de las pocas y nulas capacidades que él ostenta, junto a la inmensa cantidad de cuestionamientos respecto a su actuación pública. Las denuncias y cargos que se le imputan obligan a pensar que un sector contundente del centro y la derecha vendieron su voto, se aliaron al enemigo y ahora se rasgan las vestiduras, como si el arrepentimiento mediático fuera a dar marcha atrás a la debacle que han gestado y permitido. Es indispensable que la derecha y la centro derecha –es decir, los grupos no extremistas– dejen de atacarse y den muestras de madurez política.
Lo han dicho los expertos en materia legal y ahora todos comprendemos que Jerí, que ni arrepentido parece pues se hace ver en su “semana de representación”, debió ser legal y constitucionalmente censurado y no vacado ya que eso ha incrementado la inestabilidad política. Se ha optado por un “cambio express”, que nos ha llevado a tener alguien que no representa la dignidad del cargo, instalado ya en la Casa de Pizarro. Esa irresponsabilidad le puede pasar factura no solo al propio Balcázar, sino a los que pudieran llegar en un futuro. Los partidos que se llaman “estructurados, con experiencia y que han madurado” demuestran con sus actos lo contrario y han sido desbordados por la propia realidad que crearon al elegir al nuevo inquilino de Palacio.
Toda esa situación confusa, se resume o replica, también en la fugaz presencia de Hernando de Soto, quien ya había intentado, anteriormente, un acercamiento poco eficiente con Pedro Castillo y en esta oportunidad asumió, que la imagen internacional que él cree representar, iba a ser suficiente para poder imponer, gobernar o controlar a Perú Libre. Se equivocó de extremo a extremo y al final, lo dejaron en el aire, llegando él a señalar que Balcázar está casi secuestrado y, seguramente, con muy poco margen de acción.
No puedo decir si su presencia como presidente del Consejo de Ministros habría inclinado la balanza hacia un gabinete distinto. Lo cierto es que al final, las influencias que se ejercen desde la clandestinidad y desde los grupos políticos que colocan y sacan autoridades de acuerdo a sus intereses pecuniarios han sido más fuertes que las propuestas de De Soto y que no hubo entendimiento entre el águila y el cóndor. Quizá un poco de triunfalismo, quizá un poco de ingenuidad estuvieron presentes ya que al final tuvo que reconocer que fue engañado.
Tal como dice la Constitución, quien es designado para asumir la presidencia del Gabinete Ministerial, propone a quienes lo integrarán, pero no es él quien decide; eso es una atribución directa del Jefe de Estado. Creo que De Soto erró en creer en la extrema izquierda y en pensar que su sola opinión, proponiendo un gabinete un poco aséptico a grupos políticos, sería aceptado y con ello, poder tener unos meses de cierta estabilidad que permitan un proceso electoral transparente. No recordó que Balcázar está donde está, porque fue elegido por una mafiosa y vendida coalición, y que en ella hay cupos de poder que los interesados no están dispuestos ni a perder ni a negociar, aun cuando se ha informado que, en un primer momento, Balcázar reclamó tan solo la cartera de Transportes y Comunicaciones. La propuesta de De Soto se orientó hacia siete carteras con nombres precisos y, el resto, según lo ha informado, estarían en “evaluación” por unas dos semanas.
Al margen de si el personaje De Soto gusta o no, la idea era generar un Gabinete que lograra mantener el equilibrio para dar tranquilidad a la población. No obstante ello, ni se cumplió ese objetivo, ni se logró un Gabinete que pudiera ser evaluado, menos cuando lo vimos nacer entre traiciones, medias tintas y luces opacas. Hoy los grupos políticos involucrados directamente en la elección del actual gobernante, amenazan con no dar el voto de investidura; se juegan opciones siempre inmediatistas y con réditos políticos, no con visión de Estado ni de una política coherente.
Este no es el momento de los mediocres ni de los tibios y tanto la propia ciudadanía, en su derecho absoluto de hacerse representar adecuadamente, debe estar vigilante y no se trata solo de amenazas; se trata de exigir a los partidos políticos que cumplan su función en la estructura del sistema político vigente. El descrédito de muchos de ellos y de sus dirigentes, se lo han ganado a pulso, pero ante un proceso electoral tan complejo, dejan a la población en la estocada. Mal, muy mal.
















COMENTARIOS