Ahora muy pocos observadores y analistas dudan de la enorme su...
Los organismos de Derechos Humanos registran más de 2,500 muertos en Irán, en la república teocrática de los ayatollahs, desde que estallaron las protestas el pasado 28 de diciembre en contra de una crisis económica profunda, y en medio de una feroz devaluación del rial (la moneda iraní), una inflación descontrolada y el aumento dramático del desempleo. Una huelga de comerciantes, que empezó en el Gran Bazar de Teherán, con increíble rapidez se extendió a 29 provincias de la llamada República Islámica de Irán. En ese contexto, el gobierno, en vez de dialogar y buscar acuerdos, ordenó la represión de las protestas a sangre y fuego.
Confirmando que los totalitarismos, al margen de proclamas sagradas o profanas, siempre destruyen y eliminan las disidencias, el régimen de los ayatollahs está masacrando a su pueblo. Los organismos de derechos humanos de Occidente registran entre 2,500 y 3000 muertos por los disparos de las fuerzas de seguridad; sin embargo, versiones aterradoras hablan de 10,000 o 20,000 muertes. Las cifras reales son difíciles de conocer porque en Irán hasta la internet tiene graves restricciones. Lo cierto es que los muertos deben contabilizarse por miles y los hospitales están colapsados por la cantidad de heridos de gravedad.
Sin embargo, la hipocresía del progresismo, del wokismo y de las izquierdas mundiales contrasta con el feroz antisemitismo que se desató luego de que Israel iniciará una larga guerra de defensa en contra del movimiento terrorista de Hamas, después de la masacre de más de 2,000 ciudadanos israelíes en asentamientos civiles el 7 de octubre del 2023.
¿En dónde están los movimientos embanderados que poblaban las universidades occidentales en contra de la guerra de Israel contra el terrorismo fundamentalista? En Irán, las mujeres en general son consideradas ciudadanas de segunda clase y deben someterse a uno de los patriarcados más aterradores de la modernidad; sin embargo, los movimientos feministas, los movimientos LGTB, no han dicho esta boca es mía frente a los castigos, incluso con la pena de muerte, en contra de las mujeres y las minorías sexuales que son castigadas y perseguidas por reclamar determinadas reivindicaciones.
¿Cómo se puede explicar esta conducta despreciable desde cualquier punto de vista de la izquierda mundial? ¿Por qué cuando se trata de atacar cualquier expresión de la cultura occidental, cualquier manifestación de las tradiciones judeocristianas –que han construido los mayores espacios de libertad en la historia humana– se movilizan frenéticamente construyendo relatos goebbelianos?
La guerra de Israel luego de la masacre del 7 de octubre fue una guerra de sobrevivencia y defensa, pero desató un antisemitismo que no se contemplaba desde el Holocausto perpetrado por el nazismo. Si Israel no neutralizaba a Hamas y el plan nuclear de Irán su continuidad como Estado era una interrogante. La izquierda mundial ocultó adrede que el objetivo central de la guerra de Israel era la destrucción del grupo terrorista Hamas y la liberación de decenas de rehenes.
Siempre vale recordar que, si el Estado de Israel es destruido, de acuerdo a los programas del fundamentalismo, entonces será una derrota general de Occidente en el Medio Oriente –es decir, en la cuna de las grandes religiones monoteístas– y representará el fin de un estado democrático en que conviven todas las religiones bajo una constitución civil.
Una eventual derrota de Israel representaría la derrota de Occidente en Medio Oriente y empujará el choque cultural al sur de Europa, tal como sucedía en siglos pasados, sobre todo por el fundamentalismo de algunas interpretaciones del islamismo.
Por todas estas consideraciones la izquierda mundial vuelve a demostrar su conocido doble rasero frente a los acontecimientos mundiales, y una conducta despreciable frente a la defensa de los Derechos Humanos. Los DD.HH. no solo se defienden en contra de Occidente, sino que se defienden porque ellos son inherentes a cualquier ser humano.
















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