Manuel Gago
Preparar la resistencia, el fraude se está consolidando
Un fraude grotesco organizado por la ONPE
Cuando se escribió esta columna todo indicaba que Keiko Fujimori y Rafael López Aliaga estarían en la segunda vuelta electoral. La distancia entre López Aliaga y Jorge Nieto supera los 140,000 votos. No sabemos si Nieto u otro candidato remontará esa diferencia de votos.
Pero no nos quedemos estancados con los resultados frente a un intento grotesco de fraude. Lo que sucedió el día de las elecciones no es irresponsabilidad, ineficiencia, incompetencia o negligencia; es a todas luces la consolidación de un plan para sacar a López Aliaga de la segunda vuelta electoral y poner en su lugar a un candidato de la izquierda o afín a ella. Y la historia se vuelve a repetir y, como siempre, son pocos observando la raíz del desastre de las elecciones pasadas.
Impedir el sufragio de los electores es un delito. El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) hizo las denuncias respectivas contra los responsables en la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE). La Junta Nacional de Justicia (JNJ) ha iniciado investigaciones y lo mismo el Ministerio Público. Por su lado, la Contraloría detectó irregularidades. Las evidencias de fraude abundan. No son solamente 63,000 personas las que, según el jefe de la ONPE, Piero Corvetto, habrían dejado de votar el domingo 12 de abril.
Este descarado fraude tiene otro componente: una “boca de urna” que insiste en ubicar en el segundo lugar al candidato Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, en lugar de Rafael López Aliaga. No es la primera vez que se presenta este fenómeno. La “boca de urna” lanzada es parte de la estructura destinada a crear escenarios de confusión. En el 2000, en “boca de urna” ganaba Toledo, y cuando salieron los resultados de las actas ganó Alberto Fujimori. Y el toledismo gritó fraude. ¿Qué sucedió? Los votantes toledistas apabullaron a los encuestadores a la salida de la votación. Ese resultado fue una ficción. Hoy hacen lo mismo. Los comunistas y la progresía han comenzado a decir que hubo fraude. Pues claro que hubo fraude, pero orquestado por ellos.
En este contexto de evidente adulteración de la voluntad popular, los pronunciamientos de ciertos candidatos carecen de la firmeza esperada. Por esa tibieza nacional los delincuentes, corruptos, extorsionadores y asesinos hacen del país su chacra. Una vez más asistimos como simples observadores a un acto repudiable, propio de una organización criminal que se cree intocable.
La victoria política de la derecha en las recientes elecciones no aparece entonces como contundente. Por los resultados, cocinados por Corvetto, las cámaras de senadores y diputados estarían parejas. Habría equilibrio numérico de representantes de la derecha e izquierda que provocaría mucho más que simples desequilibrios al momento de tomar decisiones cruciales.
Se avecinan tiempos violentos. De ser elegido Fujimori o López Aliaga –de llegar a la segunda vuelta– los comunistas y progresistas tildarán al gobierno de ilegítimo. Todo por una encuestadora insistiendo en resultados distintos respecto a otras, e incluso a los publicados por la ONPE. Para esa encuestadora Sánchez tendría que competir con Fujimori.
La intención de las protestas comunistas es conocida. Y el silencio de muchos es sinónimo de desentendimiento; pero es hora de evitar otro quinquenio perdido. Vendrán tiempos difíciles. Si los resultados no favorecen a la izquierda, ahora empoderada, el siguiente periodo presidencial será atacado sin piedad. Preparemos la resistencia en todos los espacios.
















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