Alejandro Arestegui
El hartazgo de los ciudadanos con los malos candidatos
El debate entre candidatos al Senado realizado en Arequipa
El pasado 11 de marzo, la ciudad de Arequipa fue testigo de un debate electoral entre candidatos al Senado. Lo que prometía ser un evento interesante para que la ciudadanía decida conscientemente su voto terminó siendo un espectáculo deplorable. El debate permitió aflorar lo más ruin, mal informado, poco escrupuloso y sobre todo demagógico de las propuestas de los candidatos. Esta columna es más una apreciación personal y a la vez, un manifiesto contra aquellos que utilizando de forma obscena nuestro voto y luego malbaratando nuestros recursos postulan a un cargo público.
En la noche del pasado miércoles, la sede de la cámara de comercio e industria de Arequipa fue sede de un debate electoral entre candidatos al senado por la región Arequipa. A dicha cita acudieron seis candidatos pertenecientes a los partidos políticos Renovación Popular, el Perú Primero, Alianza Para el Progreso, Somos Perú, Partido Morado y el Partido de los Trabajadores y Emprendedores del Perú. Debido a que éste no está dedicado a perjudicar a alguien en especial voy a prescindir de usar nombres. Esto también es posible gracias a que prácticamente todos los candidatos básicamente ofrecieron más de lo mismo, demagogia y palabrería. Esto se demostró tanto en sus palabras iniciales como en sus respuestas a la primera pregunta.
Dentro del debate, la primera pregunta era una formulación básica que la podía realizar cualquier estudiante de primer año de ciencia política: ¿Cómo definiría usted su corriente política? Pregunta realizada para que los espectadores pudieran tener en cuenta cuál sería la visión que orientaría las decisiones de los candidatos en caso llegarán al poder. Cuatro de los seis candidatos ni siquiera pudieron responder a esta pregunta tan elemental y a la vez tan importante, tuvieron que recurrir a la típica charlatanería propia de un político tradicional. Otro de los candidatos afirmó que el justo medio aristotélico era el que lo guiaba y por tanto se definía como “de centro”.
A esta última afirmación habría que aclarar que al parecer el candidato nunca leyó al filósofo de Estagira, ya que si lo hubiera hecho se hubiera dado cuenta que el justo medio para alcanzar la virtud no era es en ningún caso el centro exacto matemático, sino que por el contrario puede acercarse a un extremo. Sólo uno de los candidatos tuvo la decencia de ser sincero con el público y afirmar que su corriente política era “de derechas”. Considerando que dentro del debate tuvimos a un candidato de izquierda radical como lo fue el del Partido de los Trabajadores y Emprendedores del Perú que buscaba incluso el cambio de Constitución, al afirmar este que “no era de izquierda ni derecha” esto demuestra la mediocridad y falta de coraje de los políticos para afirmar lo que en verdad son.
Posteriormente el debate se realizó sin mayores altibajos. La organización les realizó otras cinco preguntas las cuales nos permitió demostrar lo caduco y obsoleto que se encuentran los políticos de avanzada edad en la región Arequipa y el Perú en general. Dentro de los candidatos teníamos a dos excongresistas, los cuales se ufanaban de haber realizado gestiones por su región, pero que los ciudadanos que vivimos en Arequipa desconocemos por completo sus iniciativas legislativas, ya que éstas simplemente no existieron. Paralelo a ello, se demostró también el profundo desconocimiento que tienen los candidatos del puesto al cual están postulando. Esto se demostró dentro de muchas de las respuestas e incluso en la fase de preguntas entre candidatos, donde muchas veces formularon cuestionamientos y respuestas que incluían iniciativas legislativas, que en el nuevo congreso estarían a cargo de la cámara de diputados.
En cuanto a soluciones para los problemas del Perú, todos a coro respondían que el mayor mal del país era la corrupción. Salvo el candidato de renovación popular, el cual manifestó explícitamente que a mayor crecimiento del estado, mayor corrupción, el resto de los candidatos utilizó la mejor de su verborrea política para justificar el actual tamaño del estado, e incluso argumentos para hacerlo acrecentar, mientras supuestamente se combate a la corrupción. Por lo demás, prácticamente todos los candidatos hicieron gala de su desconocimiento en la economía, derecho, tratados internacionales, sociología e incluso historia, tergiversando hechos, dando citas y autores erróneos.
Quedé absorto por la cantidad de demagogia que escuché ese día, quizás la peor parte fue que no se permitió al público presente realizar preguntas a los candidatos. Esto los hubiera hecho quedar muy mal, ya que demostraron un nivel paupérrimo para ser dignos de un cargo público. En resumen, este es el tipo de material humano que disponemos como candidatos al nuevo Congreso, básicamente más de lo mismo, más de la misma casta. Sabiendo que actualmente no conviene el voto en blanco, me quedo con la intervención del candidato de Renovación Popular. Dentro de toda la podredumbre y demagogia que pude escuchar, este candidato fue el más rescatable pues era el que tenía los pies en la Tierra en cuanto a sus propuestas y el que nunca ejerció previamente un cargo público.
Esta vez, quizá, es mejor un bueno por conocer que un malo conocido. Unos malos conocidos que nos parasitan a todos los arequipeños y ni siquiera se presentan en los momentos más aciagos de su región. Los votantes merecemos respeto, es increíble que unos cuantos sigan creyendo que pueden jugar como nosotros y utilizarnos de tan vil manera.
















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