Cecilia Bákula
El histórico fallo de la Corte de La Haya
A doce años de la exitosa gestión del embajador Juan Miguel Bákula
El 27 de enero de 2014, el Perú entero esperaba el “fallo” que la Corte Internacional de Justicia de La Haya iba a emitir para dar solución a la demanda que nuestro país, en 16 de enero de 2008, había interpuesto a Chile, para definir y establecer la frontera marítima entre ambos Estados.
Habían transcurrido ya muchos años desde que el Perú pensara en la necesidad de tener una definición que excediera lo que estipulaban tanto la la Declaración de Santiago de 1952 y el Convenio de 1954 que, en sí mismos, no significaban un tratatado de límites propiamente dicho y habían quedado superados por el derecho internacional. Los antecedentes se remontan a 1947, cuando el Perú y Chile proclamaron soberanía sobre el zócalo continental adyacente a sus costas, con la finalidad de proteger los recursos naturales. A lo largo de los años, el acercamiento político y diplomático entre ambos países permitía pensar en una definición precisa, necesaria y siempre en el ámbito de la cultura de paz.
Fue en esas circunstancias, cuando el entonces canciller del Perú, Allan Wagner Tizón, encomendó al embajador Juan Miguel Bákula Patiño, mi padre, un acercamiento a la cancillería chilena, para lo que se solicitó una audiencia que tuvo lugar el 28 de mayo de 1986, cuando se mantuvo una reunión con el canciller mapochino Jaime del Valle. Como consecuencia de esa reunión, Bákula redactó lo que se conoce como el “Memorando Bákula” que oficialmente se denomina como la Nota 5-4-M/17, enviada por nuestra embajada en Santiago al Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.
Si bien este importante documento no fue reconocido públicamente por las autoridades sureñas durante muchos años, su peso y valor fue determinante, ya que así lo demostró el que fuera mencionado en varias oportunidades al momento de la lectura del Fallo en La Haya el 27 de enero de 2014, pues se había convertido en un instrumento sustantivo para la acción de nuestro país. Su existencia e importancia son ahora ampliamente reconocidos y hoy sabemos que la citada reunión sí se dio y que se emitió un Memorando que en su parte inicial dice: “La Embajada del Perú saluda muy atentamente al Honorable Ministerio de Relaciones Exteriores y tiene a honra hacerle llegar el Memorándum en el que el Embajador Juan Miguel Bákula ha resumido las manifestaciones que se permitió formular en la audiencia que, muy gentilmente, le concedió Su Excelencia el Ministro de Relaciones Exteriores”.
Es interesante reconocer la experiencia y sagacidad de Bákula pues, en parte de ese Memorando, leemos su voluntad de dejar claramente sentado que no existía un tratado específico de límites entre ambos Estados, por lo que se pide una demarcación marítima “expresa”. Mantener una frontera que, de alguna manera, solo se infiere pero que no es formal, llevó a que en el citado Memorando se señale que la intención era “subrayar la conveniencia de prevenir las dificultades que se derivarían de la ausencia de una demarcación marítima expresa y apropiada; o de una deficiencia en la misma que podría afectar la amistosa conducción de las relaciones entre Chile y el Perú”.
Llegar a la conclusión del diferendo marítimo tomó, como se sabe, muchos años. Y el éxito obtenido fue el logro de la habilidad diplomática del Perú, de la solvencia de los funcionarios de Torre Tagle, del equipo de abogados internacionales y de la sabiduría y prudencia de los responsables peruanos, principalmente de nuestro Agente, el embajador Allan Wagner Tizón y del co Agente embajador José Antonio García Belaúnde así como del equipo técnico que les dio patriótico, profesional y eficiente respaldo.
Fue el ex presidente Alan García quien me concedió el privilegio de escuchar a su lado y a través de la difusión en tiempo real de lo que sucedía en La Haya. No puedo dejar de recordar la emoción con que asistí desde Lima a ese momento histórico cuando el presidente de la Corte Internacional de La Haya, el señor Peter Tomka, con serenidad extrema leyó en inglés el largo documento. En ese documento se mencionaba en varias oportunidades y, para orgullo mío, al Memorando Bákula, como pieza clave en todo el proceso político que, con mucho trabajo resolvió el diferendo que había existido y encaminó para siempre el entendimiento de la frontera marítima entre el Perú y Chile.
El llamado Derecho del Mar, en el que se enmarca el contenido del Fallo de La Haya es una rama muy técnica dentro del Derecho Internacional por lo que debe manejarse bien el contenido del propio Fallo para comprender el éxito de la gestión peruana al haberse logrado definir el trazado de la frontera entre las zonas marítimas de ambos estados. La Corte estableció que correspondía al Perú un área marítima de más de 50 000 km², parte de lo que Chile había considerado antes como su zona económica exclusiva. La ubicación de las coordenadas que establecen este límite son precisas y se requiere de conocimiento de cartografía marítima para comprender el trazado de las líneas definitorias.
Lo cierto es que el fallo que emitió la Corte Internacional de Justicia de La Haya cerró de manera pacífica y definitiva la definición de la última frontera de nuestro país, enrumbando el futuro hacia la comprensión del ejercicio de la paz, la colaboración y el progreso.
No puedo terminar estas líneas, que son un homenaje a mi padre y a aquellas personas que llevaron a cabo la gestión diplomática, para recordar que, sabiéndose él un conocedor y amante del Derecho del Mar, tenía la certeza de que el Fallo nos sería muy favorable y constantemente nos decía: “¡El Perú debe estar preparado para ganar con humildad!” y esa conducta de constancia y profesionalismo, de amor a la patria y certeza de tener la razón, la podemos ver en todas sus publicaciones referidas a este tema; principalmente en el libro La imaginación creadora y el nuevo régimen jurídico del mar. Perú y Chile: ¿el desacuerdo es posible?, que fue editado por la Universidad del Pacífico en el 2008 y que encierra enseñanzas y análisis producto de años de investigación, reflexión y experiencia.
















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