Alejandro Arestegui
El profesor Huerta de Soto en Perú
La histórica visita a nuestro país del intelectual español
Cuando buscamos la explicación de los fenómenos económicos y de la situación de las economías mundiales, incluyendo la peruana, nos olvidamos de la economía. Esta disciplina es la que nos guía y orienta sobre cuáles son los perjuicios de la acción estatal sobre el conjunto de la sociedad. Hay tantas escuelas económicas nefastas que apoyan el intervencionismo estatal, pero también existe una corriente en especial que se distingue por negarse a esas propuestas. Me refiero a la Escuela Austriaca de Economía. Esta semana nuestro país recibió a uno de los referentes más grandes de esta escuela económica, evento que sin duda marca un hito histórico en cuanto a las ideas económicas se refiere. Me refiero al profesor español Jesús Huerta de Soto.
El año pasado comenté en este mismo medio, la llegada del profesor Jesús Huerta de Soto a nuestro continente el año pasado, en un periplo de charlas y conferencias en Chile y Argentina. En ese momento no se me ocurría que el profesor Huerta volvería a Sudamérica; y mucho menos al Perú. Contra todo pronóstico, por increíble que parezca, la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la decana de América, le otorgó el doctorado honoris causa al Doctor Jesús Huerta de Soto. Para aquellos que no lo conozcan, el profesor Jesús Huerta de Soto es catedrático en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, economista y abogado, autor de decenas de libros y uno de los referentes de la Escuela Austriaca de Economía, en su vertiente anarcocapitalista.
Su visita no podría haber llegado en un mejor momento, nuestro país atraviesa una coyuntura política delicada, luego de las irregularidades y el nefasto accionar de las autoridades electorales. Es aquí donde llega el Profesor Huerta de Soto con su mensaje claro y contundente para cientos de jóvenes estudiantes que son el futuro de la economía, la politología y el derecho. La sociedad puede organizarse de forma espontánea y cooperativa, componiendo todas aquellas instituciones que nos han permitido desarrollarnos como civilización y prosperar económicamente. No necesitamos bajo ningún concepto una intervención coactiva por parte del aparato estatal. Quizás haya sido su intervención en la sede del Banco Central de Reserva del Perú, el pasado miércoles 22, una de las intervenciones más profundas e interesantes del Profesor Huerta de Soto. Que un hombre, por más preparado que sea, venga a decirles a todas las autoridades y banqueros del Banco Central que tienen que cerrar la institución es digno sólo de hombres valientes y con un profundo conocimiento de causa. Efectivamente, sus obras, cuidadosamente reunidas a través de varios años y publicadas en español con Unión Editorial, nos ofrecen un marco teórico, sólido y contundente contra las ideas estatistas.
El hecho de que un organismo estatal, como el Banco Central de Reserva, funcione bien en nuestro país, no significa que sea moralmente cuestionable su existencia. De hecho, existe un fuerte debate acerca de su funcionamiento una vez se retire Julio Velarde. En un estilo pedagógico, bien informado, muchas veces provocador y enérgico, el Profesor Huerta de Soto nos ofrece un camino alternativo, moral y éticamente solvente. El camino de la libertad, aquel que empezó su discípulo y ahora presidente argentino, Javier Milei.
En esta semana que ha durado su estadía en nuestro país, el Profesor Huerta de Soto no ha parado de elogiar al Perú, por distintos motivos, pero siendo el principal porque él se “siente en casa”, como si estuviera en su natal España. Quizás sea tiempo ahora de abordar con seriedad y enfoque crítico, las ideas y postulados más que interesantes de la escuela austriaca de economía. Es una realidad que nos demuestra que el Estado peruano es totalmente ineficiente y una auténtica máquina de absorber recursos del contribuyente, es necesario el debate académico para cuestionar su existencia. Pero esto tampoco implica un ejercicio meramente teórico, porque observando la realidad, podemos efectivamente respaldar la afirmación del politólogo argentino, Agustín Laje, cuando afirmó que el Perú podía ser el primer país anarcocapitalista. Nuestra nación podría prescindir del Estado, ya que el motor económico de nuestra sociedad son sus individuos, la gente del sector privado. Son aquellos que en la práctica cumplen lo que Soto denomina como el “principio de no agresión”. Son los peruanos de a pie, los que cumplen con la ley de la creatividad empresarial y la ética superior de la acción humana, frente a la arbitrariedad de los designios estatales.
Sin lugar a dudas, este ha sido un hito positivo para el debate académico de nuestro país. Sinceramente, espero que el profesor Huerta de Soto vuelva a visitarnos, con sus agudas y sagaces ponencias, pero también con el gran bagaje intelectual que manejan todos sus profesores adjuntos y los contenidos invaluables que contienen los miles de libros que el profesor Huerta de Soto regaló a cientos de estudiantes peruanos.
En estos días, tuve la oportunidad de conocerlo en persona. Sin lugar a dudas tuve frente a mí a un personaje singular, aquel prototipo de catedrático ideal, un intelectual incólume y un luchador infatigable por difundir las ideas de la libertad. Aquellas que nos convertirán a los peruanos en una nación cada vez más libre, responsable y virtuosa.
















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