Antero Flores-Araoz
Enseñanzas de la crisis energética
Se requiere planificar el abastecimiento de gas hasta el 2040
Siempre que hay alguna crisis, en especial de abastecimiento de bienes o de servicios, nos llevan a ser creativos en búsqueda de soluciones, pero también nos dejan enseñanzas para tomar acciones preventivas para que ello no vuelva a pasar.
Acabamos de tener la rotura de la tubería que transporta el gas desde Camisea y ello originó que las generadoras de electricidad que funcionan a gas dejasen de operar y que no se hubiese almacenado gas suficiente para paliar la crisis, como tampoco para la movilización de vehículos de transporte público como privado que operan con GLP o GNV.
El Gobierno, con acierto, redujo temporalmente el porcentaje de almacenamiento de gas para emergencias (R.D. N° 021-2026-MINEM/DGH). Adicionalmente se autorizó a la Dirección General de Hidrocarburos a priorizar, según actividades, el abastecimiento de gas (D.S. N° 002-2026-MINEM)). Complementando lo expuesto se cambió por breve término la presencialidad de clases por el sistema virtual, que tuvo que concluirse rápidamente ante las protestas airadas de algunos padres de familia, sin razonabilidad alguna.
Sin duda, en la crisis energética ha influido la guerra entre los aliados Estados Unidos de América e Israel y del otro lado Irán que, en represalia en la práctica ha cerrado el tránsito del petróleo que se origina en el oriente y va al occidente, pero además el problema interno que tenemos con Petroperú que lamentablemente sirve para muy poco, y si habría que dividirla para así hacerla eficiente y vender unidades innecesarias para la actividad principal.
No nos deberíamos demorar en tomar las decisiones que correspondan y evitar la sangría presupuestal, ya casi perenne a la que nos tiene acostumbrados la burocracia nacional en materia petrolera. Increíblemente hemos tenido infinidad de accidentes con el oleoducto norperuano, desde la selva a Talara, que nos hubieran hecho pensar que también podrían producirse en Camisea, pero sin embargo no se tomaron las medidas preventivas que hubiesen sido deseables.
Como dijera Jorge Del Castillo recientemente, se requiere planificar el tema del gas por lo menos hasta el 2040 en que tenemos reservas probables como también probadas, pero que se deberían ampliar con más tareas de investigación y prospección. Para ello se deberían dar facilidades a quienes deseen invertir en tal actividad tan importante para el país y poderla ampliar a más fuentes de energía, así como también a la petroquímica, de la que mucho se ha hablado pero nada se ha hecho. A todo ello tenemos que agregar que es indispensable hacerlo a fin de no vernos obligados con no queridos racionamientos.
Hay empresas privadas que tienen sus dineros invertidos en el Perú en materia gasífera, con la intención de hasta duplicar sus instalaciones de almacenamiento de gas, pero que lamentablemente los interminables trámites burocráticos y que estén jugando entre las instituciones estatales al “gran bonetón”. Esto es: ¿a quién le corresponde? Por lo que sería adecuada la expedición de alguna norma de urgencia que dé solución a tanta tramitología burocrática, cancina y parecería que hasta enemiga de la inversión.
















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