Antero Flores-Araoz
Entre el agravio y el voto
Los peruanos deben emitir un voto reflexivo y responsable
Haber participado en tantos procesos electorales y ser testigo de tantos otros, evidentemente te confiere un conocimiento especial de la materia, como llegar a la ecuación de que a más agravios menos votos. Existen candidatos que con la finalidad de impresionar al elector y demostrar fortaleza para la toma de decisiones, en caso de ser gobierno, en la campaña electoral se dedican a alzar la voz a altos decibeles, que de ser expresiones aceptables pasan a ser gritos.
Esos mismos candidatos creen que dispersando estiércol con ventilador y lanzando improperios contra sus contendores, van a ganar más votos, pero se equivocan. En efecto, el voto por lo general en un inicio es emotivo, hay conexión de simpatía entre el postulante y el elector, pero de allí este último –si se trata de persona cultivada– busca lo que se denomina el voto reflexivo, para lo cual se instruye sobre el candidato y sus propuestas, así como la factibilidad de estas últimas.
Como vemos, ya no se trata solamente de la seducción política del candidato al elector, sino del convencimiento con razones, planes y propuestas, sin olvidar el carácter del elector, que ya conoce que fortaleza no necesariamente es lanzar improperios ni levantar la voz. Los tiempos en que se atribuía a la mujer del Ande la expresión de “más me pega más me quiere” son fábula, pero no historia; y cada vez existen menos masoquistas que aprecian insultos e improperios. A tales candidatos que permanentemente se comportan como odiadores, la votación por lo general les es adversa.
A pocos días de la elección, los sufragantes deberían decidir bien sus opciones electorales e incluso entrenar privadamente los signos que marcarán como el de la agrupación política de sus simpatías y el número de los candidatos a las cámaras legislativas y al Parlamento Andino.
En el caso que el elector prefiera el voto cruzado –esto es, el candidato presidencial de una determinada opción política, pero candidatos parlamentarios de otra u otras–, si ello les dificulta la emisión del voto es preferible no cruzarlo y votar en línea, pues el voto mal hecho puede ser anulado por la autoridad electoral. Las elecciones no son un juego, en ellas se define no solo el futuro de nuestra patria, sino también el de nuestros compatriotas, en que se encuentran hijos, nietos, parientes, amigos y allegados.
Ya nuestra patria ha sufrido con elecciones erráticas, como fueron las del año 2021 y ello no debería volver a suceder, por más que el peligro exista, en que todos los días escuchamos ofertas populistas e inviables, cada vez que vemos, leemos u oímos a muchos de los candidatos. Puede ser muy cautivante estar el domingo 12 en familia, incluso pasear en el campo o en la playa; pero todo ello puede postergarse para cumplir con el deber cívico de ir a votar. No lo olvidemos, no están en juego algunas horas de esparcimiento sino el futuro del país.
Quienes nos hacen ofertas no creíbles, ofreciendo el oro y el moro, haciendo seda y pabilo los recursos cada vez más escasos del Estado y, ello por falta de serio manejo económico-financiero, simplemente mienten y de eso ya estamos hasta la coronilla, por lo que el elector prudente deberá votar con arreglo a su responsabilidad.
















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