Pedro Corzo

La Isla de Corcho

Fidel y Raúl Castro han hundido a Cuba, que antes era una “isla de corcho”

La Isla de Corcho
Pedro Corzo
27 de abril del 2026

 

En 1936, el economista, ensayista y último embajador de la etapa constitucional cubana (1952) en Estados Unidos, Luis Machado y Ortega, publicó un libro cuyo título bautiza esta columna. En ese libro se afirmaba que Cuba era insumergible porque, a pesar de las tropelías de sus gobernantes, “no se hundía”; una expresión que también manejó el coronel de nuestra guerra de independencia, el italocubano, Orestes Ferrara.

Estos dos republicanos esgrimían una verdad incuestionable, porque quien estudie la historia de la Cuba republicana (1959) con espíritu crítico puede apreciar que, aunque en todos los gobiernos se cometieron infinidad de abusos y despojos, el país siempre avanzaba a mejores condiciones de vida. Cuba soportó más de un depredador a través de su historia republicana; sin embargo, los hermanos Castro, quienes más promesas hicieran y más esperanzas despertaran en la ciudadanía, han sido, con mucho, los más destructivos de todos nuestros gobernantes. Fidel y Raúl han puesto al país en condiciones más que calamitosas. Al extremo, que la Isla ha perdido su condición de corcho y se encuentra al borde de una inmersión absoluta, sin probabilidad de resurgimiento.

Por décadas el sistema castrista ha pretendido justificar sus desatinos denunciando un bloqueo que no existe, realmente es un embargo comercial repleto de salvedades que permite al mismo país que lo impuso exportar a la Isla en el 2024, US$ 585 millones, casi un 45% más que en el 2023. Aun más, bajo el gobierno del presidente Donald Trump, muchos más crítico del totalitarismo que su predecesor, las exportaciones se incrementaron un 15% en los primeros nueve meses de 2025.

El embargo no le impide a Cuba importar las medicinas y alimentos que requiera la población, solo que rigurosamente tiene que pagarlos, como cualquier otro comprador. Es cierto que el castrismo no cuenta con recursos para poder satisfacer las necesidades del pueblo que desgobierna; pero es por su ineficiencia, no responsabilidad de terceros.

No obstante, el lastre más pesado que sumerge la Isla no es el embargo, sino las regulaciones impuestas a la población en general; en particular, a los individuos que cuentan con capacidad y voluntad para producir riquezas. Los potenciales empresarios cubanos son malogrados antes de que puedan actuar como tales. Las regulaciones dictadas por el estado totalitario y el miedo de la clase gobernante a que los ciudadanos tengan independencia económica impiden que en el país pueda desarrollarse una actividad productiva eficiente, que satisfaga las necesidades de los pobladores.

El sector más lastrado económicamente ha sido el agrícola. Cuba posee tierras muy fértiles, el país antes del totalitarismo se autoabastecía de la mayoría de los rubros del agro y exportaba otros, como hortalizas y frutas, entre las que se destacaban tomates, pepinos, piñas y plátanos. Además enviaba al exterior ganado bovino y era el principal exportador del mundo de azúcar de caña.

La industria ganadera cubana está al igual que la azucarera, en total bancarrota. Por tanto, hay que preguntarse ¿qué pasó que estas dos columnas de nuestra economía han dejado de existir?  ¿Será que el campesinado cubano y los que industrializaban esa parte de nuestra economía eran agentes del algún imperialismo extranjero que conspira contra el sistema y conducido a la población al borde de la hambruna?

El presente de los cubanos es aterrador. Les falta comida, medicina, atención médica, fluido eléctrico y agua, los campos se han quedado sin bosques y las ciudades parecen haber estado sometidas a un ataque nuclear. Por suerte, el totalitarismo no ha sido capaz de eliminar el oxígeno, si no la población habría muerto por asfixia.

Dr. Luis Machado y Ortega, nuestra Isla de Corcho se está hundiendo. Cuba flotó con los imperfectos generales y doctores de nuestra quebrantada República y aunque ninguno de ellos pudo hundirla, dos delincuentes que incursionaron en la política, sí lo están logrando. Usted escribió, “ni los cataclismos geológicos de la naturaleza, ni los errores y disparates de nuestros políticos, ni el egoísmo y la miopía de nuestros comerciantes pueden acabar con esta tierra prodigiosa a quien tan acertada y gráficamente se ha denominado la Isla de Corcho del Caribe”, desgraciadamente, no nos advirtió sobre forajidos como Fidel y Raúl Castro, quienes junto a sus sicarios han hundido virtualmente a su otrora Isla de Corcho.

Cierto es que Cuba y los cubanos se están hundiendo. Entonces, estamos todos obligados al rescate.

Pedro Corzo
27 de abril del 2026

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