Pablo Revilla
La visita de Marco Rubio y una nueva alianza frente al terrorismo urbano
Perú se incorpora al Escudo de las Américas y amplía su cooperación con Estados Unidos
La visita de Marco Rubio, el secretario de Estado de EE. UU., al Perú dejó bastante más que una fotografía diplomática. Los anuncios en seguridad, defensa, cooperación e inversiones muestran un renovado acercamiento con Estados Unidos. Y una de sus consecuencias puede ser decisiva frente al crimen organizado y el terrorismo urbano, hoy entre las mayores amenazas internas de nuestro país.
El anuncio más importante fue la incorporación del Perú al Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Estados Unidos para fortalecer la cooperación regional frente al crimen organizado transnacional. Entre los principales temas se encuentran el intercambio de inteligencia, el apoyo operativo y logístico y una mayor coordinación entre los Estados. No es un detalle menor que el propio Rubio haya calificado como terroristas a determinadas organizaciones criminales de la región. Es precisamente allí donde el concepto de terrorismo urbano aparece como fórmula clarificadora.
No toda organización criminal es terrorista. Sin embargo, algunas han incorporado el terror como método para alcanzar objetivos esencialmente económicos. Asesinan, colocan explosivos, extorsionan y amenazan no solo a sus víctimas directas, sino a comunidades enteras. El miedo deja entonces de ser una consecuencia del delito y se convierte en un instrumento deliberado de control. Esa es la lógica del terrorismo urbano.
Pero la visita fue más allá de la seguridad. El acercamiento también comprende cooperación en defensa, respuesta frente a desastres, inversiones y comercio. Se trata de una agenda amplia que devuelve a Estados Unidos un lugar de mayor importancia en la política exterior peruana y ofrece al Perú oportunidades concretas que deberían ser aprovechadas estratégicamente.
Este acercamiento no aleja al Perú de China, ya que una política exterior seria busca identificar nuestros intereses y actuar en función de ellos. Fortalecer la relación con Washington puede convivir perfectamente con una relación económica sólida con todos los Estados que quieran respetar las normas peruanas y coadyuvar al desarrollo nacional.
La visita de Rubio abre una oportunidad que el Perú no debería desaprovechar. La cooperación con Estados Unidos puede brindarnos inteligencia, tecnología y experiencia, pero la decisión de enfrentar al crimen organizado y al terrorismo urbano seguirá siendo nuestra. Si estas organizaciones han aprendido a utilizar el miedo para imponerse, el Estado peruano tendrá que aprender a enfrentarlas con toda la firmeza que la Constitución permite.
















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