Eduardo Vega
¿Otra oportunidad perdida?
A menos de 25 días de las elecciones generales
Hace 29 días la izquierda recobró nuevamente la Presidencia de la República con José Balcázar. Y como era de esperarse, aun cuando el encargado de la Presidencia dijo que “no era difícil gobernar un país”, se produjo un nuevo desfile de ministros luego de la renuncia de Denisse Miralles a la Presidencia del Consejo de Ministros, confirmándose una vez más que ningún político de la izquierda peruana sabe hacer algo más que un discurso bonito para las marchas de protesta.
Lo más interesante es, que aún cuando la izquierda en el poder sólo sabe generar desastres y repetir discursos con promesas vagas o imposibles, mantiene adeptos. Y peor aún, logra jalar algunos votos del centro, pese a que, en el fondo, esos electores saben que se trata de un cuento vacío.
En la campaña de hoy en día, la izquierda maneja el mismo menú, con paralelismos discursivos y simbólicos actualizados que se venden al electorado, mucho mejor de lo que muchos pensarían. Fíjense: cambiaron el sombrero por el casco, al maestro de escuela por el profesor universitario y la “palabra de maestro” por el “soy de la UNI” o “yo estuve en el BCR”; el mismo plato sobre fondo rojo y blanco, como si eso fuera el gran discurso que el Perú necesita.
Ninguno de ellos se atreverá a publicar un plan de gobierno en su página web, pues hay temor de que con el escrutinio correspondiente, podrían colocarse en desventaja evidente. Y si algo han aprendido, es que cuando dejan algo escrito, revelan rápidamente sus intenciones rebeldes, tal como quedó expuesto y registrado el relativismo moral de su líder en las líneas que dedicó a un prontuariado terrorista. Si bien el papel aguanta todo, siempre es mejor la oralidad, pues a las palabras ¡se las lleva el viento!
Lamentablemente, a menos de 25 días de la elección, ya están servidos y procesados todos los descafeinados necesarios para que la intención de votos que no es reflejada en las encuestas, termine colocando nuevamente como primero o segundo a un candidato medianamente inesperado. Y frente a una derecha dividida, que malgasta sus votos en una candidata que se sabe no ganará a nadie en una segunda vuelta, y que peor aún, entró en la campaña a sabiendas que su éxito sería imposible.
En este punto, de nada servirá señalar al candidato de izquierda como un corrupto que se aprovechó de fondos universitarios para hacer campaña, que tiene gastos irracionales en asesores que no podrían ser justificados, o que privilegió la contratación de su secretaria por encima de las capacidades y los reglamentos aplicables. Cualquier validación negativa, por más cierta que sean las premisas, siempre será vista como guerra sucia o manotazos de ahogados.
Hay que dar crédito al alineamiento indirecto de la “prensa independiente” o de “centro”, han sabido guardar y cuidar a su candidato hasta el último, sólo dejándolo aparecer residualmente o con entrevistas blandas, para que crezca al final, a la par que promovieron el crecimiento de falsos independientes que solo distraen y dividen el voto de la derecha; para con eso “garantizar el pase a segunda vuelta” de un candidato con el que se sienten “más seguros” para negociar a partir de abril, aun cuando probablemente se hayan dado otro tiro al pie.
No puedo terminar sin antes criticar nuevamente a la derecha, se dejaron envolver en el discurso de que eran los gobernantes, dentro de un pacto en el que nunca debieron ser parte, peor aún, cuando eran la parte más débil. En lugar de aglomerar, solo han sabido pelear y diseminar sus votos en más de tres candidatos, cuando debieron concentrarse en un solo frente eficiente, ello les hubiera permitido sacar una diferencia importante al inicio de la elección. También perdieron la oportunidad de conformar un grupo parlamentario sólido que hubiera protegido a su candidato si salía elegido; y en el peor de los casos, serían una fuerte oposición frente a posibles autoritarios y sinvergüenzas.
Aunque lo dudo mucho, teóricamente hay tiempo para detener o revertir las tendencias; por lo que una vez más me parece otra oportunidad perdida. Así que espero sinceramente que los resultados del 12 de abril demuestren que estoy equivocado.
















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