David Auris Villegas
Populismo legislativo e inequidad en la docencia universitaria
Ley N.º 32551 debilita la calidad de la educación superior
El 9 de enero el Congreso tuvo una genial idea de espaldas a las tendencias mundiales: aprobar una ley que permite que más de 3000 docentes universitarios sigan enseñando sin poseer grado de maestría o doctorado. Curiosamente, esta hazaña humanitaria se produce a puertas de las elecciones generales, cuando casi todos esos legisladores buscan la reelección.
Aunque el grado académico no garantiza por sí solo la calidad, la tendencia global exige docentes universitarios con los más altos grados académicos, en una sociedad en la que el conocimiento y la innovación tiene gran importancia. Ello permite posicionarnos en el concierto global. Los países desarrollados –como Estados Unidos y China, entre otros– basan su liderazgo mundial en su educación de calidad y los motores de esa calidad definitivamente son sus docentes.
Siguiendo esa tendencia, la Ley Universitaria vigente (N.º 30220), del 2014, establece que para ejercer la docencia universitaria se requiere como mínimo el grado de maestría. Con el fin de facilitar la adecuación a esta norma a los docentes nombrados bajo la ley anterior, y que no contaban con maestría o doctorado, se les otorgó un plazo de cinco años que posteriormente fue ampliado hasta el 2025.
Sin embargo, hace unos días el Congreso publicó la Ley N.º 32551, que modifica la Ley N.º 30220, haciendo opcionales dichos requisitos para el bolsón de docentes universitarios nombrados bajo la Ley N.º 23733. De esta manera, de espaldas a la competencia real, el Congreso se trajo abajo la exigencia académica establecida por la ley vigente.
En lugar de fortalecer la ley y elevar los estándares de calidad, se ha optado por una norma que debilita la calidad de la educación superior. Esta decisión no solo afecta la actual ley universitaria y el desarrollo del país, sino también la equidad, pues no es justo exigir altos grados académicos a unos y a otros no, pues la ley debe ser igual para todos.
Como advierte el Dr. Daniel Mora en una entrevista en Radio Exitosa, en los países desarrollados se exige docencia universitaria con doctorado para asegurar calidad, por lo que esta norma resulta palmariamente populista.
Haciendo votos para que esta ley sea modificada, resulta imprescindible fortalecer la Ley Universitaria N.º 30220, en sintonía con los estándares internacionales de calidad. Ello impulsará el desarrollo de la tecnología y la innovación, y beneficiará directamente al país, y definirá el éxito intergeneracional.
















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