Kurt Freund

Prospectiva tecnológica y crecimiento global hacia 2036 (II)

Podemos construir el futuro o ser construidos por él

Prospectiva tecnológica y crecimiento global hacia 2036 (II)
Kurt Freund
25 de febrero del 2026

 

Para África, la próxima década representa una oportunidad generacional. El Banco Africano de Desarrollo (AfDB) proyecta que, si se dan las condiciones adecuadas en infraestructura digital y educación, la economía del continente podría alcanzar los 5,23 billones de dólares en 2035, un billón más que en las proyecciones base. Este crecimiento estaría impulsado por la adopción de la IA en sectores clave.

Se estima que la IA podría generar US$ 580,000 millones adicionales sólo en cinco sectores: agricultura, comercio minorista, manufactura, finanzas y salud. La agricultura, por sí sola, podría capturar US$ 200,000 millones gracias a la optimización de cosechas y la logística . Más allá del PIB, el banco prevé la creación de hasta 40 millones de nuevos empleos digitales y un aumento de US$ 150,000 millones en ingresos fiscales anuales, que podrían reinvertirse en servicios públicos. El gran desafío, advierte el AfDB, es activar el "volante de la preparación para la IA" (datos, talento, capital y confianza) para no quedar excluido de esta ola fundacional.

Mientras tanto la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) se prepara para una transformación radical liderada por la "superinteligencia artificial" y la computación cuántica para 2035 . Impulsados por presiones climáticas y la necesidad de diversificar sus economías. Países como Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita están apostando por ciudades inteligentes de nueva generación, como NEOM, que integrarán tecnologías como interfaces cerebro-computadora y movilidad aérea urbana. Y el avance en el Acuerdo de Abraham integra a Israel como complemento a estos avances de la región.

Sin embargo, esta revolución conlleva riesgos significativos. La misma tecnología que permitirá avances en el modelado financiero y el descubrimiento de fármacos, también abrirá la puerta a una nueva generación de ciberataques y al desarrollo de armamento autónomo, lo que podría conducir a una nueva era de conflictos. La clave para la región será mitigar estos riesgos mientras se capitalizan las oportunidades.

Las perspectivas para América Latina y Europa son más matizadas. El informe del IE University señala que países como España, Alemania y Francia creen que sus economías serán más desiguales en los 2070. En América Latina, la tendencia apunta a un aprendizaje experiencial y una adaptación más lenta, aunque con un enorme potencial en sectores como la agricultura de precisión y las energías renovables, donde la región ya tiene ventajas comparativas.

Europa, por su parte, se enfrenta al reto de regular la tecnología sin sofocar la innovación, mientras lidia con un envejecimiento poblacional que la convierte en candidata principal para la adopción masiva de robótica y automatización con el fin de mantener su productividad.

Como conclusión, la prospectiva para la próxima década nos dibuja un mundo de posibilidades extraordinarias, pero también de profundas disrupciones. La tesis de Diamandis y Wood es clara: la deflación tecnológica (abaratamiento de la inteligencia, la energía y la computación) será el motor de un nuevo ciclo de prosperidad. La robótica, la IA y la automatización no solo crearán nuevas industrias, sino que transformarán las existentes, desde la automoción, con el auge del robotaxi, hasta la logística y la sanidad.

El crecimiento económico global será un hecho, pero su distribución definirá el orden mundial del siglo XXI. Los países que, como los asiáticos, inviertan masivamente en infraestructura física y digital; los que, como algunas naciones africanas, logren saltar barreras tecnológicas; y los que, en cualquier continente, prioricen la educación de su talento, serán los que lideren. Como advierte Diamandis, estamos ante una invitación a participar activamente en la construcción de este futuro, porque la alternativa —la pasividad— podría significar quedar rezagado en la próxima gran aceleración de la historia humana. En otros términos: “Podemos construir el futuro o ser construidos por él”.

Kurt Freund
25 de febrero del 2026

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