Maria del Pilar Tello
Que gane el Perú
Los tres valores que deberían orientar nuestra decisión de voto
A pocos días de las elecciones generales, el Perú se encuentra ante una situación de duda y desconfianza que debilita la democracia, una multiplicidad extrema de candidaturas presidenciales que genera profunda confusión en el electorado.
Treinta y cuatro candidatos no significan treinta y cuatro opciones reales. Las encuestas muestran que es un grupo reducido. El ciudadano está expuesto a una sobreoferta política que no enriquece el debate, lo fragmenta por exceso de ambiciones personales. El voto no puede ser un acto impulsivo ni meramente reactivo. Debe ser reflexivo, sustentado en criterios, más allá de la coyuntura. Es necesario recuperar la dimensión ética del voto y precisar criterios. Tres valores deberían orientar nuestra decisión si queremos que el Perú gane en esta elección.
El primero es la capacidad para enfrentar la gravedad de los problemas. El país vive una crisis prolongada no solo política, institucional y social. No basta con promesas ni con frases bien construidas. Se requiere experiencia, solvencia y, sobre todo, conciencia de la magnitud del desafío. Un presidente que no lo comprenda difícilmente podrá conducir al país hacia una salida.
El segundo valor es la honestidad. La corrupción es un factor principal de la descomposición del Estado peruano. No es un problema secundario: es estructural. Por ello, la integridad personal y política del candidato no es negociable. Sin honestidad, no hay cambio posible.
El tercer valor es la sensibilidad social. Gobernar no es solo gestionar recursos o implementar políticas públicas. Es comprender la realidad de millones de peruanos que viven en precariedad. La política debe recuperar su rostro humano, no ser indiferente al sufrimiento social. Que el líder entienda que detrás de cada cifra hay personas.
Estos tres valores, capacidad, honestidad y sensibilidad social, están en la base de mi voto personal, como criterio mínimo para orientar el voto en un contexto tan complejo.
No se trata de extremos ni de ideologías. La experiencia reciente demuestra que ni la izquierda ni la derecha garantizan por sí solas un buen gobierno. Se trata de identificar quién puede responder a las exigencias reales del país.
En lo presidencial hubiéramos querido que prosperara un centro político, equilibrado, alejado de los extremos que en algún momento pudiera unir a los peruanos. No quiero soslayar el voto personal, sin hacer publicidad, en la elección parlamentaria al Senado Regional será para Carlos Roca, número uno, dirigente histórico con enorme trayectoria y compromiso social y coherencia política. Y en la Diputados por Lima, será para Walter Navarro, número veinte, valioso médico del hospital Loayza que ha atendido por años a los sectores más vulnerables. Ambos van por el Apra.
En estos momentos el voto no es un gesto individual, es una decisión colectiva. Cada voto cuenta, pero sobre todo, cada voto construye. Lo que está en juego es que el Perú empiece a salir de su crisis. Y eso depende de cómo decidamos votar.
















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