Cecilia Bákula

Rosa Fung Pineda (1932 – 2026)

Destacada arqueóloga, investigadora y docente universitaria

Rosa Fung Pineda (1932 – 2026)
Cecilia Bákula
07 de septiembre del 2026

 

Me ha dado mucha tristeza conocer la noticia del fallecimiento de la arqueóloga Rosa Fung Pineda, a quien recordaremos por sus aportes en el campo de la investigación y por la seriedad académica con que llevó a cabo su labor, tanto en el campo como en la docencia. 

Tanto desde la cátedra en San Marcos como en la labor propia de su especialidad como arqueóloga, Rosa Fung logró imprimir un toque de extraordinaria pasión por su trabajo, dejando patente su amor por el Perú y por la defensa del patrimonio cultural del Perú. Su voz se elevaba –con suavidad, pero con energía– para hacer ver la urgencia de la investigación, la correcta interpretación de los vestigios materiales y la necesidad de que todos los peruanos asumiéramos un compromiso nacional y personal con aquellos testimonios de nuestro gran pasado.

Como investigadora, me atrevería a decir que era una experta en la belleza de los textiles precolombinos y alguna vez tuve el placer de escuchar la descripción de algunas piezas, a las que presentaba con detalle y preciosismo y nos envolvía con la certeza de que estábamos antes objetos que, más allá de poder ser simplemente descritos como tales, eran testimonio de culturas antiguas, superiores y, en mucho, aún vigentes.

Como resultado de sus investigaciones, nos han quedado obras de importancia y refiero solo algunas de ellas, pues su legado está, también, en los muchos alumnos que aprendieron de ella, que hoy la quieren emular con respeto y la recuerdan asociándola con ese nombre único de “maestra”. Tenía preferencia por el estudio de las manifestaciones arqueológicas en la zona norte de Lima ya que era nacida en Casma y es por ello que ese valle cautivó su interés, así como la zona de Chankillo y el sitio arqueológico de Las Aldas.

Todo ello quedó plasmado en sus clases, en la experiencia compartida con sus alumnos y en publicaciones como “La Arqueología, ciencia histórica. Un ensayo crítico de los métodos y las teorías en la Arqueología peruana”, “Las Aldas su ubicación dentro del proceso histórico del Perú antiguo” y los estudios relativos a “El taller lítico de Chivateros. Valle de Chillón”. No obstante estos aportes de corte académico, Rosa Fung se apasionó por el estudio de los textiles a lo que dedicó largos años que con paciencia y perseverancia transcurrieron entre el Museo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y en el Departamento Textil del Museo Nacional de Antropología, Arqueología e Historia del Perú, dejando sendos volúmenes con los resultados de su minucioso análisis.

Al escribir este homenaje a su recuerdo y su valía personal y profesional, no puedo dejar de incluir unas líneas muy personales pues su padre, don Juan Fung, de origen chino, radicaba en Casma, en donde conoció a un también migrante, mi abuelo, Juan C. Bákula, quien, por aquellos años, trabajaba en la construcción del ferrocarril Lima-Huacho. Ambos Juanes, desarrollaron una hermosa amistad que se prolongó, generacionalmente a mi padre y a Rosa. Imposible olvidar los veranos que, como familia pasamos en Tortugas, una apacible playa en el norte en donde los Fung tenían una casa y aprendimos a ver con respeto, la laboriosa imagen de Juan Fung, apasionado por la pesca en la orilla de un templado y precioso mar. Por supuesto que ese producto de la pesca de madrugada, era la delicia del desayuno y el plato más apreciado del día.

Esa amistad se extendió también hacia Zaida Lanning Fung, hija de Rosa y, a la siguiente generación, pues mis hijas han sido compañeras de Claudia Sánchez Lanning. La vida es así. Ofrece inmerecidas y extraordinarias oportunidades, detalles de cariño y experiencias que trascienden el tiempo y atraviesan las fronteras de nuestros propios recuerdos. Hoy, cuando despedimos a la querida y apreciada Rosa Fung Pineda, entendemos que la vida es una trenza hermosa de vivencias, de recuerdos y de necesarias gratitudes.

A su familia van mis condolencias, mi cariño agradecido y la certeza de que sin aspavientos, somos herederas de generaciones que, provenientes de muchas latitudes, han construido también, el Perú de hoy; ellos soñaron con ese futuro mejor y diferente que hoy queremos para todos los nuestros.

 

Descansa en paz, querida Rosa.

Cecilia Bákula
07 de septiembre del 2026

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