Renatto Bautista

Un Irán del siglo XXI

Hacia una nueva etapa política

Un Irán del siglo XXI
Renatto Bautista
16 de marzo del 2026

 

Desde 1979, Irán —antes llamado Persia— es una dictadura teocrática musulmana comandada por la casta sacerdotal conocida como ayatolás, perteneciente a la rama chiita de la religión fundada por el comerciante árabe Mahoma, quien afirmó haber conversado con un arcángel. Evidentemente, para los cristianos esa afirmación de Mahoma es falsa, pero volvamos a la dictadura teocrática iraní. Estos clérigos chiitas, durante casi medio siglo, han “gobernado” Irán en base a su dogma religioso, llegando a extremos como apedrear a mujeres por quitarse públicamente el burka o a ciudadanos homosexuales por expresar su orientación de manera pública. Sumado al régimen de terror que han impuesto, esta dictadura resulta totalmente anacrónica en pleno siglo XXI; por ello, un poder exterior —por muchas razones válidas, desde las económicas hasta las geopolíticas—, junto con la presión de los miles y miles de exiliados iraníes en Occidente, debería derrocar esta dictadura perversa para reinstaurar una monarquía constitucional donde el príncipe heredero Ciro Reza Pahlaví sea coronado como el nuevo sah; es decir, él debería ser el jefe de Estado al representar la continuidad histórica del Estado nación persa, desde el emperador Ciro el Grande hasta la actualidad.

En esa lógica, creemos que debe existir un jefe de gobierno o presidente del Consejo de Ministros cuya legitimidad nazca de un Parlamento bicameral donde participen todos los partidos políticos vitales para la democracia representativa, desde un partido socialdemócrata hasta un partido conservador musulmán. Pero, para que sea una democracia representativa auténtica, deben existir partidos que representen a las minorías étnicas como los armenios, asirios, baluches y kurdos. Ahora que mencionamos a los kurdos, consideramos que se les debe otorgar autonomía política, ya que son un pueblo marginado y vilmente perseguido. En esa lógica, los kurdos deberían contar con un parlamento propio, además de que se reconozca la legalidad política del partido Unión Patriótica del Kurdistán, así como de otros surgidos de este valiente pueblo, miembro de la Internacional Socialista.

Además, debe existir un Poder Judicial totalmente autónomo de la influencia religiosa musulmana chiita. Para lograr este objetivo debe establecerse una meritocracia que permita que los mejores abogados ocupen puestos importantes en el nuevo Poder Judicial, junto con una nueva Constitución que permita que Irán sea un aliado importante para Occidente en el siglo XXI. Sin embargo, también es importante que los persas, hoy llamados iraníes, vuelvan a su verdadera fe religiosa: el zoroastrismo, una de las religiones más antiguas del mundo y vilmente perseguida por el islam desde que este invadió militarmente el otrora Imperio sasánida. El zoroastrismo debería convertirse en una bandera nacionalista frente a la dominación militar musulmana.

A modo de conclusión, deseamos que los iraníes vuelvan a vivir en libertad, sin que nadie obligue a las mujeres a cubrir todo su cuerpo y rostro con una vestimenta que no es oriunda de Persia, sino que representa la imposición militar y religiosa de los invasores árabes que tomaron el control desde el lejano año 651 después de Cristo. ¡Libertad para Irán y reinstauración política del sentido común para todos los iraníes!

Renatto Bautista
16 de marzo del 2026

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