Alejandro Arestegui

Una verdadera masterclass en economía

Sobre el discurso de Javier Milei en su doctorado honoris causa

Una verdadera masterclass en economía
Alejandro Arestegui
31 de julio del 2026

 

El pasado 28 de Julio nuestro país entró en una nueva época política. Más allá de las celebraciones patrias que conmemoran un año más de independencia del Perú, la señora Keiko Fujimori ha asumido como nueva presidente del país. Junto a este magno acontecimiento, se contó con la participación de diversos jefes de estado, expresidentes, representantes diplomáticos y figuras célebres de diversos países. Una de las figuras que más atención captó en los medios fue el presidente de Argentina Javier Milei. Ese mismo día, el presidente Milei recibió el doctorado honoris causa en la universidad San Martín de Porres. En esta columna resumiré los puntos más importantes del interesante discurso que brindó ante toda la comunidad académica.

El presidente comenzó su discurso agradeciendo al rector y demás autoridades de la universidad por el galardón, pero también felicitó y aplaudió la asunción de Keiko Fujimori como nueva presidente. Ni bien realizó los agradecimientos respectivos, pasó a leer su discurso. El simposio del presidente Milei se centró en su último trabajo académico, presentado junto con el físico Demian Reidel, titulado: “Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns”. Dicho trabajo consiste en un documento que plantea nuevos horizontes en cuestiones de crecimiento económico y que plantea tres principales contribuciones: la primera es que ambos autores pretenden demostrar que puede existir un crecimiento óptimo bajo rendimientos crecientes, esto llevado a cabo mediante operaciones matemáticas complejas (por ello la ayuda de su coautor Reidel). El trabajo plantea la pregunta: ¿Puede una economía ser demasiado chica para sobrevivir? La teoría económica convencional responde que la escala no importa y que todos los países tienden a converger. Milei y Reidel tratan de demostrar lo contrario, pues si existiría una “escala mínima viable”. Por debajo de ella, el colapso, la extinción del capital productivo, es inevitable, demostrado con un teorema matemático, no es solo un riesgo. Por encima de ella, crecer deja de ser una opción entre varias y se convierte en la única decisión racional y óptima.

Milei indicaba que existían fuerzas principales que pueden llevar a una economía por debajo del umbral. Una es la pérdida de la cultura del trabajo, pues esta reduce la capacidad efectiva de trabajo y empuja hacia abajo. La segunda, y aquí incidió más el presidente, es el exceso de regulación estatal. Medidas tales como los impuestos, trámites, trabas, etc., que se interponen entre el esfuerzo y el resultado. Cada cuña sube el piso de supervivencia y baja el techo sostenible; cerca del umbral, la sensibilidad es muy alta y existe una cuña crítica que puede hacer colapsar a la economía.

En cuanto al enfoque técnico, Milei indicó que el paper usa herramientas avanzadas como optimización dinámica no cóncava, las barreras de Bellman y verificaciones computacionales y certificadas para resolver un modelo con rendimientos crecientes, el cual está inspirado en ideas de la división del trabajo de Adam Smith, la fábrica de alfileres, e incluso la IA como su versión moderna. Milei criticó duramente que la microeconomía tradicional usa rendimientos decrecientes porque es “más fácil de resolver”, aunque la realidad muestra lo contrario. 

El presidente dijo textualmente: “Es decir, y lo único que podría frenar esto es el Estado, esa es la realidad. Pero lo importante es la cuestión de los rendimientos crecientes, porque la contraparte de los rendimientos crecientes, en la teoría neoclásica, son las estructuras de mercado concentradas. Y desde el punto de vista de la teoría neoclásica, las estructuras de mercado neoclásicas no son óptimas de Paretto, y por ende son malas”. Con esto Milei demuestra coherencia y solvencia respecto de sus trabajos anteriores como “Capitalismo, socialismo y la trampa neoclásica”, 

Milei, como siempre, da argumentos sólidos para defender el capitalismo. Textualmente dijo: “la pregunta que uno debería hacerse es, cómo puede ser algo malo, algo que hizo que, con casi 250 años, se multiplicara más de 10 veces la población, y más de 15 veces el producto per cápita, y que la pobreza extrema pasara de niveles del 95% a menos del 10%. Es una pregunta razonable. Es decir, cómo podemos decir que es malo algo que generó tanto bienestar y sacó a tantas personas de la pobreza”. Con esto el presidente Milei ofreció dos mensajes importantes. El primero es que las críticas contra el capitalismo son totalmente injustas, ya que las cifras demuestran un crecimiento totalmente exponencial que mejoró la calidad de vida de miles de millones de seres humanos. Lo segundo es que, la mala economía y praxis política impide un desarrollo mayor y exponencial de la economía de los individuos, es por ello que incide tanto en la desregulación estatal para poder dar paso libre al orden espontáneo que genera prosperidad y autorregula la economía con gran fluidez.

En suma, la universidad San Martín de Porres le otorgó el doctorado honoris causa a un verdadero economista, el cual dio talla y demostró que dicho galardón se encuentra más que merecido. Además de hablar con solvencia académica y con rigor teórico, a esto le suma las gestiones prácticas que ha llevado a cabo durante sus años de gobierno. En dicho período, la inflación en la Argentina, una de las más altas del mundo, ha sido domada a tal punto de que en el pasado junio la inflación llegó a ser de tan sólo 1.9% mensual, cuando con el gobierno anterior la inflación se estaba acelerando a más de 30% cada mes. Más allá de las cifras y medidas macroeconómicas, Milei, como buen libertario, incide que la verdadera economía es la micro, que sin ella no se puede entender verdaderamente la acción humana, ya que sin ésta todo se reduce a gráficos y cifras frías que son utilizadas para justificar los más aberrantes planteamientos estatistas y colectivistas dentro de la economía. Es por ello, que, considero que en esta ocasión se ha otorgado el galardón con suma justicia y debida motivación a alguien qué, con todos los limitantes políticos, está trabajando arduamente para sacar a su país del profundo hoyo de crisis en el cual se encontraba sumido desde hace varias décadas. Desde aquí felicito enormemente a la universidad y al presidente Milei.

Alejandro Arestegui
31 de julio del 2026

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