Editorial Política

Elecciones con las narrativas y fábulas de la izquierda

Reflexiones sobre el curso de la campaña electoral en el Perú

Elecciones con las narrativas y fábulas de la izquierda
  • 25 de marzo del 2026


En el presente proceso electoral los peruanos no solo asisten a una fragmentación de la política pocas veces vista en la historia de las democracias latinoamericanas, sino que también se observa un escenario público en el que las narrativas y los relatos de las izquierdas se imponen como un poderoso marco del discurso de los candidatos. ¿A qué nos referimos? De los 35 candidatos en campaña ni uno solo de ellos se parece a los candidatos de la derecha latinoamericana –Javier Milei en Argentina y José Antonio Kast– que defienden abiertamente el papel de la inversión privada como la única herramienta eficiente que permite reducir la pobreza y expandir la prosperidad. 

Por otro lado, en todos los aspectos del debate siempre aparece la fábula izquierdista de la realidad. Por ejemplo, con respecto a la lamentable muerte de 60 peruanos durante las olas violencia insurreccional luego del golpe de Pedro Castillo con el objeto de instalar una asamblea constituyente, se suele señalar que los responsables de la tragedia son los miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional del Perú (PNP). Bajo este presupuesto se justifica la judicialización de más de 300 efectivos de las fuerzas de seguridad, algunos incluso con prisión preventiva, quienes expusieron sus vidas para defender la Constitución y las leyes nacionales.

Durante esos días de violencia insurreccional, verdaderas milicias civiles pretendieron quemar los aeropuertos del sur. ¿Qué hubiese acaecido si se quemaba el aeropuerto de Puno? En el acto se quemaban los de Arequipa, Cusco, Ayacucho e, inclusive, el de Lima y, considerando que todas las vías nacionales estaban bloqueadas para quebrar el PBI nacional y ahogar las ciudades, casi estamos seguros de que los políticos peruanos hubiesen aceptado la asamblea constituyente como una salida de paz y hoy estaríamos en otro país. Sin embargo, nuestras heroicas Fuerzas Armadas y los efectivos de la PNP nos salvaron de ese terrible escenario. 

En cualquier país con mediana cultura y valores nacionales esos miembros de las fuerzas de seguridad serían héroes, y de ninguna manera estarían sometidos a un nuevo ciclo de judicializaciones que puede durar décadas –tal como sucedió con los soldados que acabaron con el terror comunista de los ochenta– a menos que los peruanos de buena voluntad votemos bien y acabemos con las narrativas progresistas e izquierdistas que destruyen el ser nacional. He allí una clara muestra del poder de la narrativa, de la fábula sobre la realidad.

Las corrientes marxistas y progresistas se han convertido en los cuentacuentos de la realidad. Y en estas elecciones, cuando se abordan los temas de la minería, la agroexportación, el crecimiento de la economía, la reducción de pobreza y el papel del Estado, en el acto se percibe la presencia superlativa de la izquierda. Hoy gracias a esas narrativas en la comisión de Energía y Minas del Congreso, por ejemplo, se pretende aprobar un dictamen sobre “las concesiones ociosas” que destruye el sistema de propiedad minera y promueve el asalto y las invasiones de las concesiones formales de minería. Si se aprobara un proyecto de este tipo no habría sido necesario que la izquierda antisistema instale una asamblea constituyente para iniciar un proceso revolucionario.

Lo que pretendemos señalar es que las narrativas y las fábulas son determinantes en las formaciones humanas desde que el homo sapiens comenzó a formar sociedades complejas. En ese sentido la derecha peruana e hispanoamericana tiene que entender que los hombres no solo comen pan, sino también se alimentan de relatos. Hay pueblos como el cubano que han sido hambreados por el comunismo por décadas; sin embargo, durante mucho tiempo se tragaron el cuento de la invasión y el imperialismo que, felizmente, hoy rechazan abrumadoramente.

Que el alimento de las sociedades no solo viene del pan se confirma en las experiencias de Perú y Chile, los dos milagros económicos de las últimas décadas que multiplicaron el PBI, redujeron la pobreza y expandieron las clases medias como nunca antes en sus respectivas historias. Sin embargo, eligieron a Pedro Castillo y Gabriel Boric, dos esperpentos ideológicos que terminaron frenando el progreso. En Chile, incluso, la fábula fue tan poderosa que pretendieron acabar con la Constitución que los llevó a la prosperidad.

La derecha peruana, pues, también tiene que aprender a fabular para convertirse en clase dirigente y ganar elecciones con menos angustia.

  • 25 de marzo del 2026

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