Manuel Bernales Alvarado

Claves del 7 de junio

Voto en contra, voto perdido y efectividad de campañas

Claves del 7 de junio
Manuel Bernales Alvarado
27 de mayo del 2026

 

Senadores y diputados ya están; salvo sorpresas, serán juramentados. El proceso de esta etapa, con desconfianzas, descréditos, simplificaciones, dogmatismos y casi más de lo mismo y los mismos, en odios y negaciones absolutas, continuará hasta las elecciones subnacionales: gobiernos regionales de los departamentos y municipalidades.

Vivimos en una República con las características que la Constitución actual, ratificada en referéndum y con muchas modificaciones buenas, malas y feas desde 1993, ha añadido y reemplazado a las dos inmediatas anteriores de 1979 y 1933.

Ninguna, por sí misma, ha cambiado a la sociedad y al Estado, salvo el Estatuto Revolucionario de la Fuerza Armada de 1968, que dejó vigente la de 1933 en todo lo que no se le oponía [sic]. Este mix legal duró 11 años, en los cuales el Perú, marcado por una colonialidad y crecimiento desigual, dio paso al protagonismo de nuevos sectores populares y a una crisis del Estado cuyo impacto y extensión aún están presentes.

Tuvimos 11 años, 1968-1979, de intenso, amplio y profundo intervencionismo de Estado, con sistema y práctica de planificación indicativa, no socialismo, como reza la narrativa simplificadora y falsificadora abanderada por grupos conservadores reaccionarios, hoy diversos en toda la escala social.

El intervencionismo de Estado, alimentado no solo por izquierdas sino por la CEPAL y aun por la Alianza para el Progreso y nacionalismos tradicionales e innovadores o revolucionarios, arranca en 1962 con el primer gobierno militar institucional que bloqueó el acceso al poder del APRA y gana las elecciones la Alianza Acción Popular-Democracia Cristiana, de la cual se desprendió el PPC, luego el efímero Movimiento Socialista Comunitario, cuyos miembros fueron parte o simpatizantes del gobierno de Velasco, después cofundadores del Partido Socialista Revolucionario y de la Izquierda Unida. Tal sucesión de regímenes políticos continuó con el primer belaundismo, para institucionalizarse en el periodo de Velasco y aún mantenerse con Morales y el retorno a la democracia formal, ya no de idealizada participación plena.

De 1980 a 1990 hubo tres presidentes y una crisis más fuerte que la de los 70, que alimentó el primer García, el declinio de la Izquierda Unida dentro del régimen democrático; mientras se crearon, rompieron o reaparecieron diversos grupos no solo marxistas-leninistas sino estalinistas, maoístas y aun albaneses, además de trotskistas, miristas, vanguardistas, comunistas y socialistas revolucionarios (¿los viejos no lo eran?), hasta la insurgencia de Sendero Luminoso. Este salió del desgajamiento maoísta; su doctrina y praxis fue polpotiana más que maoísta; con el MRTA compartieron lo esencial: subversión terrorista o terrorismo subversivo.

Esta identidad se desdibujó erróneamente cuando solo fueron caracterizados como actores parte de un conflicto armado interno, para principalmente determinar que el Estado practicó terrorismo de Estado, cuando lo que hubo fue lo que en doctrina internacional es terrorismo subversivo y contraterrorismo del Estado. Esto se evidencia porque comunidades, sindicatos, movimientos rurales y urbanos, laicos y religiosos, lucharon contra Sendero y el MRTA; asimismo tuvieron víctimas, no pocas, por el accionar del gobierno del Estado y este, no pocas en las fuerzas del orden: policías, militares, jueces, fiscales...

Catorce años rigió la Constitución de 1979, que introdujo o reafirmó cambios importantes, sin duda, pero lo que es el régimen político no cambió sustantivamente, sino que se amplía y diversifica en actores y normas que, pasando por 1990-1992, preparan la actual, que lleva ya 43 años: tres años menos que la de 1933.

En todos esos periodos, partes de una larga duración, hubo fracasos, frustraciones, avances, retrocesos y éxitos. Desde 1940 los peruanos son más, más en urbes y litoralizados. Desde 1940 los peruanos son más, más en urbes y litoralizados y diversos en predominantes mestizajes y alrededor de 4 millones en el extranjero.

Hoy somos el resultado de ese largo proceso multidimensional, contradictorio, asincrónico, con déficits graves, potencialidades, capacidades y circunstancias, ahora mundiales o globales, propias de un cambio multidimensional de era, de mundo global, que va desde las religiones hasta los mestizajes, migraciones, guerras, comunicaciones y avances científico-técnicos, hasta la inteligencia artificial, IA, creada y dominada por pocos centros de excelencia y poder mundiales, estatales y no estatales, principalmente empresariales, en investigación y desarrollo para campos de seguridad, defensa, bienestar y rentabilidad, con desigualdades en valor añadido y compartido que parecen crecientes e inevitables en lo civil y lo militar.

Con esta Constitución y sus modificaciones hemos devenido mal en lo político, 3 Poderes y 3 niveles de gobierno, pero el crecimiento logrado y que puede ser mejorado en seguridad y desarrollo humano con planificación global, regional y sectorial, no se puede lograr aboliéndola sino aprovechándola más y mejorándola, no empeorándola, salvo que se produzca un proceso y momento constituyente.

En este Perú nuestro, las elecciones generales siguen evidenciando que los elegidos y los principales perdedores son primeras minorías. Las victorias arrojan un porcentaje alrededor del 25% del total del padrón electoral: baja representatividad, legitimidad, conflictividad y, sobre todo, mala gestión de los poderes del Estado y no solo de uno, sea Ejecutivo o Legislativo, sino del Judicial, Electoral y la Fiscalía, para hacer la lista corta.

Campañas, debates de primera y segunda vuelta evidencian que, salvo un par de excepciones, reiteran sus narrativas, campañas antis, ausencia de una visión y propuestas de nivel sustantivo, de Estado, con predominio de fórmulas reduccionistas, simplificadoras, alimentadas por cada quien, por la prensa tradicional y redes, por los tres niveles de gobierno, por la educación en sus niveles y modalidades que llevan más de 46 años. La sociedad peruana, en lo político que hoy tratamos, sufre de grave deseducación, fruto del desastre acumulado pese a inversiones, experiencias y logros importantes no estatales, particulares, privados y públicos.

El debate llamado técnico y por técnicos ha mostrado que los contendientes repiten sus creencias e ideas, dirigidas a reafirmar sus identidades, cosmovisiones, adherentes convencidos y de rechazo visceral; unos desembozados, otros edulcorados, lo que es un debate político en el nivel precario que se muestra, salvo excepciones.

En el debate pasado el tema económico mostró un actor con ideas claras y documentadas, experimentado, sosegado; ¿“orden versus caos” será suficiente? El otro actor se vio desbordado en sus emociones, con menos experiencia de gestión e ideologizado. ¿El anti Keiko será suficiente? ¿Cuánto logrará el anti Lima y la narrativa “pobres en país rico”?

La efectividad es lo determinante. Y ella es fruto de la gestión política o acción política de largo, mediano y corto plazo, no solo inmediata, porque hay el antifujimorismo, que ya no es antifujimontesinismo ni antifujiaprismo, sino antikeikismo. Del otro lado prima el anticomunismo omnicomprensivo, simplificador. Esos antis presidieron la primera vuelta. Sigue vigente el voto anti y ¡reaparece el voto desperdiciado!

Este es el marco de los debates: una campaña política previa a la convocatoria legal. Puede ser, para ambos, ocasión de mensajes dirigidos a convencer a indecisos o desengañados de la política y políticos, incluidos aquellos que se presentan como técnicos.

Trasluce que se juega con el odio y el miedo. Las campañas emplean las reglas básicas de la propaganda negra y del rumor.

La cuestión es que hay más de dos millones de ciudadanos, principalmente jóvenes y de otras edades, aquí y en el extranjero, de entre los cuales se inclinará la balanza por uno u otro, si es que de los perdedores de la primera vuelta no salen los electores que inclinen la balanza.

Manuel Bernales Alvarado
27 de mayo del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

El voto perdido y el voto en contra

Columnas

El voto perdido y el voto en contra

  Candidatos de partidos y de alianzas de grupos político...

10 de abril
Sobre el legado literario, intelectual y político de Mario Vargas Llosa

Columnas

Sobre el legado literario, intelectual y político de Mario Vargas Llosa

La siguiente es una entrevista concedida por Manuel Bernales Alvarado,...

18 de abril
La guerra política, de comunicaciones, también mata

Columnas

La guerra política, de comunicaciones, también mata

Las guerras se han realizado en campos o dominios que se han sistemati...

13 de marzo

COMENTARIOS