Carlos Hakansson

Las lecciones de un político y un jurista

Felipe González ante el Senado de las Cortes Generales

Las lecciones de un político y un jurista
Carlos Hakansson
03 de marzo del 2026

 

La reciente intervención de Felipe González, ex primer ministro español (1982-1996), en el Senado de las Cortes Generales, nos invita a una reflexión sobre los pilares de la arquitectura institucional española tras la Constitución de 1978. A través de la figura del profesor Manuel García Pelayo, que fuera primer presidente del Tribunal Constitucional (1980-1986), reveló una tensión fundamental entre la teoría política y la ejecutoria democrática. García Pelayo, un jurista de raíces republicanas y formación castrense, trajo consigo una visión moderadora del poder que, según relata Felipe González, buscaba otorgar a la Corona facultades más cercanas al modelo italiano que al sueco(1). Una propuesta que fue desaconsejada por el propio González al Rey Juan Carlos I, sosteniendo que la dinámica constitucional española no permitiría unas atribuciones de poder efectivo en vez de una jefatura de Estado representativa pero neutral.

En su análisis, González también hizo referencia al intento de golpe de Estado desde el hemiciclo del Congreso de los Diputados apodado 23F(2), el cual resultó crucial para entender la legitimación de la Monarquía española en medio de su transición democrática. Al respecto, sostuvo que la actuación de Juan Carlos I no solo fue ejemplar, sino decisiva para el restablecimiento sin interrupción de un régimen de libertades básico. Frente a sus críticos, el ex primer ministro argumentó que el rey actuó conforme a una monarquía constitucional asegurando la lealtad de las guarniciones militares y controlar, entre ellas, un probable movimiento de contagio. Sin embargo, hoy en día, la defensa de la Corona convive con una demanda social de transparencia en la información. La necesidad de aprobar una ley de secretos oficiales, que sea homologable a las democracias de nuestro entorno (Reino Unido, Francia, Alemania), permitirá desclasificar la información sobre el golpe del 23F y superar la anomalía de encontrar más datos sobre la transición española en Londres o París que en Madrid.

Desde la ciencia política, González recordó la advertencia que Manuel García Pelayo hizo sobre Venezuela(3). El riesgo de cualquier democracia surge cuando una comunidad política transita por una "partitocracia fuerte, pero con instituciones débiles". En otras palabras, un sistema político arrastra inestabilidad si combina una imagen exterior de fortaleza con unas débiles raíces institucionales en su interior. A partir de ese momento se produce un progresivo retroceso de los valores democráticos, se merma la importancia de un parlamento y la solidez de un Imperio del Derecho ante los ciudadanos donde la tiranía de las minorías acecha a quienes defienden el trípode jurídico-institucional (Legislativo, Ejecutivo y Judicial); en ese sentido, resulta vital preservar la convivencia del sano debate político frente a la proliferación de insultos y arbitrariedades que degradan el parlamento y, con él, la idea del sistema democrático.

Felipe Gozález culminó su exposición con la memoria de destacadas figuras, como Manuel García Pelayo, para recordar que la democracia no es un modelo inamovible. Su fortaleza no solo reside en el ejercicio de las libertades sino en la solidez, continuidad y prestigio de sus instituciones jurídico-políticas. Para finalizar las lecciones de un político y un jurista, nuestra tarea es velar porque el relato de cualquier crispación en una democracia no se pierda en la "política de las intrigas”, sino que se asiente en una narrativa que proteja la constitucionalidad frente al surgimiento de cualquier tentación hacia una aventura autoritaria y populista.

  1. La distinción entre ambos radica en que mientras el modelo sueco reduce la Corona a funciones meramente protocolarias y simbólicas, la jefatura de Estado italiana posee un “poder moderador” con facultades de mediación en crisis de gobierno.
  2. El 23 de febrero, o 23F, fue un intento de golpe de Estado por el teniente coronel Antonio Tejero ante el Congreso de los Diputados. Un acto que fracasó tras el mensaje televisado de Juan Carlos I en defensa de la constitucionalidad.
  3. Manuel García Pelayo conocía Venezuela, lugar donde también vivió durante sus años de exilio.
Carlos Hakansson
03 de marzo del 2026

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