Gustavo Sanchez Castro
¿Puede la inseguridad ciudadana hacer de perú un estado fallido
La seguridad no se delega, se ejerce
El concepto de seguridad nacional ha tenido varios enfoques a lo largo de su desarrollo. Existe un enfoque clásico o tradicional, en el cual el sujeto de protección es el Estado y su soberanía, territorio e instituciones políticas; las amenazas pueden ser externas e internas, de carácter militar o geopolítico, y se utiliza el poder militar –representado por sus Fuerzas Armadas– para la defensa de ese Estado y su soberanía. Este enfoque está basado en la teoría realista de las relaciones internacionales de Hobbes y Maquiavelo.
Existe también el enfoque multidimensional, el cual tiene como sujeto de protección al Estado y sus intereses nacionales en un mundo globalizado. Este concepto amplía el el enfoque clásico o tradicional, va más allá de lo militar para incluir las llamadas “nuevas amenazas”. Estas nuevas amenazas están materializadas en el terrorismo, delincuencia organizada trasnacional, narcotráfico, lavado de activos, ciber seguridad, deterioro ambiental, desastre naturales, corrupción y tráfico de armas.
También existe el enfoque de la seguridad humana, en el que el sujeto de protección es la persona humana y su dignidad, por encima de la fronteras estatales. Este enfoque fue impulsado por el programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD) y se centra en la seguridad alimentaria, sanitaria, económica, seguridad ambiental, seguridad educativa, protección contra la violencia física y violación de derechos fundamentales.
También existe el enfoque de la seguridad ciudadana, cuyo sujeto de protección son los individuos dentro de una comunidad o sociedad civil, cuyas amenazas son el delito común, la violencia urbana, el crimen y la ruptura del tejido social.
De lo anteriormente expuesto, cabe destacar que ningún enfoque es cancelatorio respecto de otro enfoque, es decir, todos estos enfoques están vigentes al mismo tiempo, y todos ellos tienen un concepto fundamental y común, en el enfoque clásico se defiende al Estado y su soberanía, territorio e instituciones políticas, porque son los elementos que la persona humana requiere y se apoya para desarrollarse.
En el enfoque multidimensional se defiende al Estado y sus intereses nacionales, porque es el concepto que persigue el grupo humano de un Estado y que califica a esos intereses nacionales como esenciales para su desarrollo. En el enfoque de la seguridad humana es la persona humana y su dignidad el sujeto de protección y es evidente que está orientado hacia su alimentación, economía, educación y protección contra la violencia y violación de sus derechos fundamentales. Y en la seguridad ciudadana el sujeto de protección es el individuo dentro de una comunidad o sociedad civil, lo cual representa la protección en plural de la persona humana.
Entonces, coincidimos en que todos los enfoques, de una u otra manera, protegen a la persona humana. Ahora bien, ¿qué es un estado fallido? Está definido como el estado que ha perdido su capacidad para cumplir funciones básicas de seguridad y desarrollo y que carece en un control efectivo sobre su territorio y el monopolio legítimo de la fuerza. Por esta razón, es fundamental, que al Supremo Gobierno se le concedan las facultades necesarias para cumplir su función básica de seguridad y generar un ambiente para el desarrollo de las personas que en el territorio peruano vivimos. Y que además requiere dejar claro que no existe un centímetro cuadrado de su territorio donde sus fuerzas policiales y fuerzas armadas no puedan ingresar.
De esto se desprende, que combatir las amenazas como la delincuencia transnacional, crimen organizado y corrupción (en los penales, en las calles, en el VRAEM, en Pataz, en Madre de Dios), contribuye a generar el ambiente de desarrollo que los peruanos necesitamos y merecemos. No es un exceso de uso y empleo de la fuerza, según corresponda, que por encima de todo está la paz y la vida de los peruanos que amamos a nuestro país.
Combatir la corrupción en el Estado fortalece la gobernabilidad. Este detalle es muy importante, porque no es solo para el partido de gobierno de turno, también va para quienes se denominan “oposición”. Y aquí surge otra pregunta: ¿debería haber “oposición” en quienes ejercen como padres de la patria? ¿No se supone que todos empujan al país hacia el desarrollo y el progreso, es decir, en la misma dirección?
Si hay algo que al pueblo peruano le sobra es resiliencia comunitaria. Esta es una capacidad colectiva para anticipar, resistir, adaptarse y recuperarse de choques adversos, manteniendo funciones esenciales y mejorando continuamente sus condiciones de vida mediante fortalecimiento del tejido social, diversificación económica y capacidades de autogestión que permiten enfrentar las crisis autónomamente, tal como está escrito en el BAP Palacios de nuestra Marina de Guerra del Perú: “En este buque nadie se rinde”. El Perú fue creado para perdurar en el tiempo y sobre existir a calamidades y enemigos, por los siglos de los siglos.
En el Centro de Estudios Geopolíticos y de Seguridad Nacional (Cegesen) pensamos que, para recuperar la seguridad ciudadana, necesitamos empoderar a quien constitucionalmente es el instrumento del Estado que debe ejercerla. Todo lo demás nos conduce a ser un estado fallido.
















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