Editorial Economía

Majes Siguas II: motor del desarrollo del sur peruano

Debe integrarse a una estrategia que articule irrigación, agroexportación, inversión privada y crecimiento urbano ordenado

Majes Siguas II: motor del desarrollo del sur peruano
  • 21 de octubre del 2026


El Gobierno Regional de Arequipa, el Ministerio de Vivienda y la Municipalidad Provincial de Arequipa suscribieron un convenio para impulsar la nueva Ciudad Majes, que abarcaría unas 4,300 hectáreas entre Vítor y Siguas y tendría capacidad para albergar 300,000 viviendas. La iniciativa pretende anticipar el crecimiento poblacional, garantizar servicios esenciales y preservar los terrenos destinados a la agricultura. El acuerdo constituye un avance en la planificación territorial de Arequipa, pero su verdadera importancia dependerá de cómo se integre con Majes Siguas II, la gran apuesta de irrigación que puede modificar la estructura económica del sur peruano.

La relación entre ambos proyectos es fundamental. La ampliación de la frontera agrícola atraerá trabajadores, empresas y nuevas actividades económicas; ese crecimiento, a su vez, necesitará ciudades capaces de ofrecer viviendas, servicios y condiciones adecuadas para la población. La oportunidad es especialmente relevante porque el Perú dispone de una agroindustria competitiva, pero todavía tiene un amplio margen para extender su capacidad productiva. Las agroexportaciones alcanzaron US$ 14,760 millones en 2025, mientras la actividad generó más de dos millones de empleos directos e indirectos. El reto consiste ahora en habilitar nuevas superficies productivas y dotarlas de agua, tecnología e infraestructura para sostener una expansión de largo plazo.

Majes Siguas II puede contribuir decisivamente a ese salto. El proyecto, cuya inversión supera los S/ 7,700 millones, permitiría incorporar aproximadamente 40,000 hectáreas agrícolas en Arequipa. Tras años de retrasos, su inclusión en el Plan Nacional de Infraestructura 2026-2031 y la preparación de una convocatoria internacional por parte de Proinversión ofrecen la posibilidad de recuperar el impulso perdido. Sin embargo, los anuncios y compromisos institucionales deberán traducirse en decisiones concretas, cronogramas verificables y condiciones que permitan atraer capital privado con estabilidad y seguridad jurídica.

El impacto potencial va mucho más allá de la producción agrícola. La ejecución y operación de Majes Siguas II podrían generar más de 160,000 empleos directos e indirectos, además de dinamizar el transporte, la logística, el almacenamiento, el procesamiento de alimentos y los servicios. En torno a la nueva agricultura pueden surgir empresas proveedoras, plantas industriales y redes comerciales que diversifiquen la economía regional. Ciudad Majes tendría que prepararse para acoger parte de esa transformación, vinculando el crecimiento de su población con las oportunidades laborales que surjan del nuevo polo productivo.

Para conseguirlo, será indispensable evitar la dispersión de esfuerzos. Las nuevas hectáreas irrigadas necesitan carreteras, centros de acopio, plantas de procesamiento, cadenas de frío y conexiones eficientes con los puertos. La futura ciudad, por su parte, requiere saneamiento, electricidad, educación, salud y espacios públicos. Estas inversiones deben avanzar bajo una planificación coordinada, de modo que la expansión urbana y la actividad agroindustrial se refuercen mutuamente. De lo contrario, podrían terminar desarrollándose dos proyectos paralelos, sin aprovechar las ventajas que ofrece su proximidad.

También hay lecciones que conviene recoger de la primera etapa de Majes. La fragmentación excesiva de las parcelas puede dificultar la mecanización, reducir la productividad y limitar el acceso al financiamiento. La nueva frontera agrícola debe favorecer unidades productivas competitivas, sin cerrar las puertas a los pequeños agricultores que puedan incorporarse mediante asociaciones y cadenas de valor. Asimismo, el agua debe administrarse con criterios de eficiencia y sostenibilidad, utilizando tecnologías de riego que permitan aprovechar mejor un recurso cada vez más valioso.

La participación privada será decisiva en esta tarea. Los mecanismos de inversión en activos y las asociaciones público-privadas pueden movilizar recursos y capacidad de gestión, pero requieren reglas transparentes, responsabilidades definidas y supervisión efectiva. El arbitraje internacional relacionado con Majes Siguas II sigue su curso; ello hace todavía más importante que las autoridades aclaren los aspectos pendientes y eviten que la incertidumbre prolongue la paralización.

Las próximas autoridades tendrán la responsabilidad de convertir estos compromisos en una estrategia integral. Majes Siguas II puede abrir una nueva frontera agrícola, mientras Ciudad Majes puede proporcionar el soporte urbano para su crecimiento. Si ambos proyectos avanzan coordinadamente, Arequipa tendrá la oportunidad de consolidar un polo agroindustrial capaz de multiplicar inversiones, empleo y exportaciones, y de impulsar el desarrollo de todo el sur peruano.

  • 21 de octubre del 2026

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