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El Plan Nacional de Orden Turístico 2026-2031 llega cuando el Perú necesita transformar su reconocimiento internacional en crecimiento sostenido. En 2026, el país obtuvo seis premios en los World Travel Awards por su oferta cultural, culinaria, natural, sostenible y por Machu Picchu. No obstante, aún el sector no se recupera por completo, pues entre enero y agosto ingresaron 2.26 millones de turistas internacionales, un 0.4% menos que en el mismo periodo de 2025.
El plan propone tres objetivos: mejorar los destinos, elevar la seguridad del visitante y promover el cumplimiento de las normas. Para ejecutarlos, se establecen 12 ejes y 52 acciones coordinadas entre el Gobierno nacional, los gobiernos regionales, las municipalidades y las empresas, mientras que desde el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) se realizará el seguimiento para medir resultados y verificar avances en cada destino.
Así pues, el ordenamiento aspira a optimizar servicios y crear experiencias capaces de distribuir visitantes por más regiones; al mismo tiempo que, incorporar prevención, atención de emergencias y protección del turista. En el frente empresarial, busca que hoteles, agencias y otros prestadores de servicios operen formalmente; y es que, en el estudio Informalidad del turismo en el Perú 2024 —basado en la Encuesta Permanente de Empleo Nacional 2023—, se calculó una informalidad de 88.45% en el turismo peruano, con fuerte concentración en restaurantes y transporte.
La importancia económica del turismo justifica la intervención. El turista extranjero permanece diez noches y gasta en promedio US$ 1232. Para 2026, desde PromPerú se proyectan 48,4 millones de viajes internos y más de US$ 7313 millones en ingresos. A su vez, desde el Mincetur se estima que el turismo representará 3.7% del PBI y sostendrá alrededor de 1.6 millones de empleos directos e indirectos al finalizar el año.
Ahora bien, el turismo dinamiza las economías locales mediante el alojamiento, la gastronomía, el transporte, el comercio y las actividades culturales. Sin embargo, en el informe anual de Oferta y Demanda de Establecimientos de Hospedaje 2025 se detalla que Lima concentró el 39.9% de los arribos de turistas extranjeros a establecimientos de hospedaje y Cusco, el 32.1%; ambas regiones reunieron el 72% del total. Ante esta concentración, el plan debe contribuir a potenciar otros destinos para que atraigan una mayor demanda y amplíen las oportunidades de desarrollo regional.
Esta tarea adquiere mayor relevancia al comparar el desempeño peruano del sector con el de las principales potencias turísticas. En 2025, Francia recibió aproximadamente 102 millones de turistas internacionales, España, 93.8 millones, y Estados Unidos, 68.3 millones. Perú apenas alcanzó 3,4 millones, un 22% menos que los 4.4 millones de 2019. Desde el Instituto Peruano de Economía (IPE) se estima que, al ritmo actual de crecimiento, el nivel previo a la pandemia recién se recuperará en 2031.
Esto se explica a raíz de tres obstáculos. La inseguridad eleva el riesgo percibido por los visitantes; la burocracia retrasa inversiones, permisos y mejoras en los destinos; y la infraestructura deficiente dificulta el acceso a diversos atractivos turísticos, debido a la falta de aeropuertos, carreteras, saneamiento y servicios adecuados. Todo esto desalienta a los turistas a visitar el Perú y los lleva a buscar destinos que no presenten estos problemas.
El Plan Nacional de Orden Turístico ofrecerá una estructura para enfrentar estas problemáticas; pues su implementación priorizará las principales brechas del sector y atenderá las necesidades particulares de cada destino. Además, si los tres niveles de gobierno coordinan inversiones y fiscalización, los World Travel Awards podrán convertirse en más visitantes, empresas confiables y empleo regional. El Perú posee atractivos reconocidos; ahora debe gestionarlos con orden para competir a mayor escala.
















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