Editorial Economía

Turismo: para impulsar el crecimiento y reducir la pobreza

El sector ya genera más de un millón de empleos

Turismo: para impulsar el crecimiento y reducir la pobreza
  • 17 de marzo del 2026


El turismo tiene una enorme potencialidad para el Perú. Al cierre del 2024, el sector generó alrededor de 1.3 millones de empleos entre directos e indirectos y aportó cerca del 3 % del Producto Bruto Interno. Estas  cifras reflejan una recuperación progresiva tras los años más duros de la pandemia. En 2024 el país registró un  flujo de visitantes internacionales, con cerca de 3.5 millones de turistas que llegaron al territorio nacional y generaron ingresos por más de US$ 4,500 millones.

El  turismo interno también mostró un crecimiento significativo. Durante el año analizado se contabilizaron aproximadamente 43.5 millones de viajes dentro del país, lo que representó un aumento de casi 17% respecto al año anterior y un impacto económico superior a los US$ 6,300 millones. Varias regiones incluso lograron superar sus cifras previas a la pandemia, entre ellas La Libertad, Cajamarca, Puno, Huánuco, Huancavelica y Amazonas. A la par, el Estado impulsó proyectos para mejorar la infraestructura turística en lugares emblemáticos como el Centro Histórico de Lima y destinos naturales del sur del país.

Sin embargo, el potencial turístico del Perú va mucho más allá de estos avances. Diversos analistas coinciden en que el sector podría convertirse en un motor decisivo para reducir la pobreza, especialmente en regiones donde se ubican los principales atractivos culturales y naturales del país. Sitios arqueológicos, como Machu Picchu,  y paisajes de fama mundial se encuentran rodeados de comunidades que aún enfrentan limitaciones económicas. En muchos casos, son precisamente estas poblaciones las que participan en la provisión de servicios básicos para los visitantes, desde hospedajes pequeños hasta transporte o alimentación.

El desarrollo turístico puede convertirse en una oportunidad directa para estas comunidades si se implementan políticas públicas que fortalezcan sus capacidades. Aunque los grandes hoteles y servicios de alta gama son indispensables para atraer turismo internacional, existe también un amplio espacio para actividades que pueden ser gestionadas por pobladores locales. El turismo juvenil o de mochileros, por ejemplo, suele demandar servicios más sencillos y experiencias cercanas a la cultura local, lo que abre una posibilidad de ingreso para miles de familias si reciben capacitación y apoyo adecuado.

Actualmente el turismo representa alrededor del 3% del PBI nacional, pero aun con ese peso relativamente pequeño ya genera más de un millón de puestos de trabajo. Si el país lograra desarrollar plenamente su potencial, estas cifras podrían multiplicarse varias veces. Algunos especialistas estiman que el impacto económico del turismo podría cuadruplicarse en el largo plazo, convirtiéndose en una de las principales fuentes de generación de empleo y de expansión de las clases medias en las zonas rurales más pobres del país.

El Perú posee condiciones únicas para aspirar a un papel protagónico en la industria turística mundial. Su riqueza arqueológica, paisajística y cultural lo ubica entre los destinos con mayor atractivo del planeta. A ello se suma su creciente prestigio gastronómico. Esta diversidad de  atractivos ha llevado a muchos expertos a señalar que el país tiene las condiciones para convertirse en uno de los grandes polos turísticos del mundo.

Entre los principales problemas que frenan el desarrollo turístico se encuentran la inseguridad, la limitada infraestructura y la debilidad institucional. La percepción de criminalidad puede afectar seriamente la llegada de visitantes extranjeros, mientras que la falta de aeropuertos regionales, conexiones ferroviarias y servicios adecuados dificulta el acceso a muchos destinos con alto potencial. A ello se suman problemas de burocracia y episodios de mala gestión en entidades públicas vinculadas al turismo.

Frente a este panorama, diversos especialistas coinciden en que el país necesita una política de Estado que priorice el turismo de manera estratégica. Así como ocurre con sectores como la minería o la agricultura, el desarrollo turístico requiere planificación de largo plazo, inversiones sostenidas y una coordinación efectiva entre el sector público, el sector privado y las comunidades locales. Solo de esa manera el Perú podrá convertir su enorme riqueza cultural y natural en una fuente duradera de crecimiento económico y bienestar social.

  • 17 de marzo del 2026

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