Silvana Pareja

El Perú del Gran Tazón de Té

Mayor libertad económica y esfuerzo individual como motores del desarrollo

El Perú del Gran Tazón de Té
Silvana Pareja
29 de mayo del 2026

 

El Perú enfrenta nuevamente un dilema político y económico que parece repetirse elección tras elección: ¿apostar por un modelo que incentive la productividad y el emprendimiento o insistir en fórmulas basadas en mayor intervención estatal, subsidios y dependencia económica? Mientras algunos candidatos presidenciales continúan ofreciendo bonos, ampliación del gasto público y discursos cercanos a estatizaciones, el Perú real parece haber encontrado hace mucho un camino distinto: el esfuerzo individual como mecanismo de supervivencia y progreso.

La realidad peruana es contundente. Millones de ciudadanos sobreviven diariamente gracias al comercio, los pequeños negocios y el autoempleo. Son emprendedores que trabajan desde Gamarra, técnicos que reparan celulares en Wilson, agricultores que exportan desde regiones y comerciantes que sostienen economías familiares enteras sin apoyo estatal significativo. En muchos casos, incluso enfrentando burocracia excesiva, regulaciones poco realistas y falta de acceso al crédito formal.

Por eso resulta válido preguntarse si gran parte del debate político realmente entiende al ciudadano peruano. Roberto Sánchez, por ejemplo, ha defendido propuestas vinculadas a un mayor protagonismo estatal, expansión de programas de subsidios y discursos próximos a estatizaciones de sectores estratégicos. Para algunos sectores, estas medidas buscan reducir la desigualdad y fortalecer la justicia social. Sin embargo, la discusión merece ir más allá del discurso y analizar sus posibles consecuencias.

Porque quizá la verdadera desigualdad no sea únicamente cuánto dinero gana una persona, sino qué tan libre es para construir su propio progreso. Y pocas cosas pueden resultar más desiguales que un modelo en el que el ciudadano depende permanentemente del Estado para sobrevivir, mientras la inversión privada, la generación de empleo y el emprendimiento enfrentan incertidumbre o desincentivos.

La experiencia internacional ofrece lecciones relevantes. China, por ejemplo, entendió algo que el Perú todavía parece debatir: cuando el Estado no puede resolver completamente el problema del empleo, debe dejar de obstaculizar la capacidad productiva de sus ciudadanos. Durante las reformas económicas de fines de los años ochenta, pequeños emprendimientos juveniles impulsaron el llamado modelo del Gran Tazón de Té, una experiencia que permitió transformar negocios informales en motores económicos capaces de dinamizar regiones enteras. La lógica fue relativamente simple: menos trabas, mayor libertad económica y reconocimiento del esfuerzo individual como motor de desarrollo. 

El Perú no necesita copiar mecánicamente modelos extranjeros, pero sí aprender de aquello que funcionó. Nuestro emprendedor informal no debería ser visto únicamente como un problema tributario o regulatorio, sino como una enorme reserva de creatividad económica. El pequeño comerciante no necesita vivir indefinidamente de bonos; necesita seguridad jurídica, acceso a financiamiento, simplificación de trámites y condiciones reales para formalizarse sin asfixia burocrática.

Esto no significa negar el rol del Estado. Evidentemente, un país con profundas brechas sociales necesita políticas públicas orientadas a proteger a quienes más lo necesitan. Pero existe una diferencia sustancial entre una red de protección temporal y un modelo que normaliza la dependencia permanente.

La verdadera inclusión social no ocurre cuando más personas dependen del presupuesto estatal, sino cuando más ciudadanos tienen posibilidades reales de generar ingresos, construir patrimonio y mejorar su calidad de vida. La pregunta para los próximos gobernantes no debería centrarse en quién promete repartir más recursos, sino en quién será capaz de liberar el potencial productivo del Perú real: ese país trabajador, emprendedor y resiliente que sigue avanzando incluso cuando la política parece no entenderlo.

Silvana Pareja
29 de mayo del 2026

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