Giancarlo Peralta
Elecciones del 12 de abril: otro fraude en marcha
¿Castillo fue realmente un presidente constitucional o solo un usurpador?
El proceso electoral del 2026 avanza con la presencia de un actor fundamental en la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), quien no cumplió la disposición judicial que ordena mostrar las actas con las que Pedro Castillo Terrones, candidato de Perú Libre en el 2021 se hizo de la presidencia.
La negativa a revelar las actas demuestra que hay una preocupación con relación a la verdad histórica que podría descubrirse. ¿Qué pasa si efectivamente las especulaciones tienen sólidos fundamentos y el partido de Vladimir Cerrón no ganó las elecciones? Porque si realmente las ganó, ¿por qué seguir ocultando las actas? El país necesita conocer la verdad, ¿Castillo fue realmente un presidente constitucional o un usurpador en la Casa de Pizarro?
Las dudas sobre el proceso electoral se acrecientan porque las mismas encuestadoras y algunos medios de comunicación estarían empleando el mismo esquema del 2021, ningún candidato despunta de manera significativa, por lo tanto, hay espacio para el surgimiento de un outsider.
Los comentarios de la maquinaria que busca perpetuarse en el poder afirman y repiten que el puntero está estancado o en descenso; sin embargo, quien registra un tercio de intención de intención de votos, según sus propios sondeos de opinión pública, se encuentra en ascenso, pasando de 1.5% a 4%. ¿Desde cuándo la noticia se centra en los candidatos con menor opción y las críticas y cuestionamientos apuntan a bajarse a quien ya se perfila como ganador, sea en primera o en segunda vuelta?
Otro hecho que asemeja el presente proceso electoral con el del 2021 es que el representante electo por el Colegio de Abogados de Lima para representarlo ante el Jurado Nacional de Elecciones es objetado con la finalidad de que no se integre como miembro de dicho colegiado. Sucederá como en el 2021 en que con solo cuatro miembros el JNE y el voto dirimente –por entonces, de Jorge Salas Arenas– lograron colocar a Castillo en la presidencia.
El Perú tiene una gran oportunidad para emprender su desarrollo si logra vencer a la maquinaria enquistada en el poder desde el 2000 y que quiere reelegirse sucesivamente, aunque cambiando de rostro. Apuestan la presidencia con varias fichas: Wolfgang Grozo, aunque venido a menos luego de las revelaciones de Zamir Villaverde; y Roberto Sánchez, ex ministro del golpista Pedro Castillo (recordemos que la esposa de Sánchez, Claudia Pinazzo Vallejos, ganó S/ 214,000 como técnica en administración en el Minsa, a pesar de no contar con el título requerido y, casualidades de la vida, la ex fiscal de la Nación Delia Espinoza decidió archivar. Ahora, Delia es la decana del Colegio de Abogados).
En esta baraja también se encuentra el candidato Alfonso López Chau, quien viene siendo investigado por los presuntos delitos de peculado doloso y negociación incompatible en agravio del Estado por la Fiscalía Especializada en Delitos de Corrupción de Funcionarios, precisamente cuando ejercía el cargo de rector de la Universidad Nacional de Ingeniería.
Los partidos que apuestan por el desarrollo en democracia, por la reducción de la pobreza, por alejarse de la medianía en el ritmo de crecimiento del Producto Bruto Interno, tienen que unirse para garantizar la transparencia del voto y de las actas; ellos están en confrontación fraterna y democrática. Pero, los demás... De lo contrario, el escenario del 2021 está próximo a repetirse.
















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