Jorge Varela

La Inteligencia Artificial es amoral

¿Se acerca el fin de la humanidad?

La Inteligencia Artificial es amoral
Jorge Varela
29 de septiembre del 2026

 

Los antecedentes disponibles indican que se está ante la posibilidad de que la Inteligencia Artificial se convierta en un monstruo de esos que pisan fuerte, a pesar de opiniones emitidas por quienes pronostican sus efectos y repercusiones éticas, prácticas y sociales. Elon Musk describió la inteligencia artificial como un “genio mágico” capaz de llevar a la humanidad hacia una “edad de la abundancia”. (2 de noviembre de 2023)

Hay, no obstante, demasiadas interrogantes que debieran tener respuestas claras y oportunas para tranquilizar a una humanidad confundida que está bajo un espeso manto de incertidumbre.

¿Qué podría acontecer si la inteligencia artificial generativa (IAG) supera definitivamente la facultad de razonamiento de los seres humanos?, al avanzar en el diseño y operación de sistemas que funcionan de modo autónomo, que prescinden de las redes neuronales, (de la sinapsis). De este modo, la máquina tecnológica-inorgánica lograría imponerse a lo psíquico-orgánico: un desenlace que hasta ayer era propio de un guión hollywoodense.

 

Hacia una inteligencia suprahumana

Existen riesgos en aspectos claves para la existencia humana; por ejemplo, en el manejo estratégico de materias económicas o asuntos geopolíticos trascendentes. Si los humanos nos descuidamos, ¿la IA podría aniquilarnos? ¿Quién regulará y controlará esta nueva tecnología? ¿Se podría frenar sus excesos? ¿Cómo se procesará la información? ¿Qué pasará con la humanidad de concretarse este escenario amenazante que parece de ficción?

La posición de Noam Chomsky es lapidaria: “los sistemas de IA carecen de razonamiento desde una perspectiva moral, por lo que son incapaces de distinguir bajo marcos éticos lo que se debe o no hacer”.

 

La Inteligencia Artificial es amoral

“La Inteligencia Artificial no tiene alma ni capacidad moral”, ha declarado Baiyan Li, un experto educacional chino. Según su visión, la inteligencia artificial “puede sustituir, mediante herramientas tecnológicas, determinadas tareas y formas de trabajo mecánicas que antes realizaban las personas. Pero la inteligencia artificial sigue siendo una máquina. No tiene alma ni capacidad moral. Cuando se construyen grandes modelos o agentes inteligentes, son las personas quienes deben diseñarse de acuerdo con sus propias necesidades. Por tanto, el papel decisivo sigue correspondiendo al ser humano, no a la máquina. Si se aplica a la educación, se debe desarrollar en las personas la capacidad y el nivel necesario para utilizarla correctamente”.

El Vaticano también ha expuesto su posición: “Hay que evitar el equívoco de equiparar esta ‘inteligencia’ a la humana. Las inteligencias artificiales no viven una experiencia, no poseen un cuerpo, no pasan por la alegría y el dolor, no maduran en las relaciones ni conocen desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad y la responsabilidad. Tampoco tienen una conciencia moral: no juzgan el bien y el mal. Pueden imitar lenguajes, comportamientos, valoraciones; pueden simular empatía o comprensión, pero no conocen lo que producen, porque no residen en el horizonte afectivo, relacional y espiritual en el que el ser humano se vuelve sabio”. 

 

¿Cerca del fin de la humanidad?

Al comienzo existía el hombre, luego este hizo la máquina a su imagen y semejanza, desoyendo la sentencia “No harás una máquina a semejanza de la mente humana”, frase que aparece en “Dune”, obra de ciencia-ficción del escritor estadounidense Frank Herbert, (año 1965). ¿Nos acercamos a aquella era que George Bernanos denominara el “Paraíso de las máquinas”, en su ensayo “Francia contra los robots”? ¿Y si Robert Francis Prevost hubiera exagerado al citar dos veces a Bernanos, durante su reciente estadía en París? 

¿Podrá una máquina ser más inteligente que un ser humano? “Crear una IA efectiva podría ser el mayor evento en la historia de nuestra civilización. O el peor. Simplemente no lo sabemos”, expresó Stephen Hawking en 2017. La frontera entre lo humano y lo artificial -lo robótico-, se ha convertido en una zona de alto peligro que está en creciente expansión.

 

¡Atención!

Hace pocos días, unos investigadores de Anthropic declararon que la IA podría representar una amenaza vital para la especie humana en un lapso de diez años; que incluso podría borrar a toda la humanidad del mapa. ¿Cómo funciona este mecanismo que se sustenta en la premisa: “Mientras más te asusto, más poderoso me vuelvo”? Un coro de profetas adiestrados, lleva años de ventaja recitando -con el auspicio de ciertos manejadores- que sus invenciones van a volvernos imbéciles, a dejarnos cesantes, aprovechándose para manipularnos y apoderarse del planeta, entre otras nefastas consecuencias.

¡Atención!, entonces. Si escuchamos recitar a los mercaderes del apocalipsis, debiéramos aprender a no tragarnos todo su discurso de un único sorbo, a ciegas. “Nadie obtiene alimento seguridad-libertad solo con el instinto”.

Jorge Varela
29 de septiembre del 2026

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