Mariana de los Ríos

La única opción: una comedia negra implacable

Reseña de la más reciente película del coreano Park Chan-wook

La única opción: una comedia negra implacable
Mariana de los Ríos
15 de abril del 2026

 

Park Chan-wook (Seúl, 1963) es uno de los cineastas más importantes del cine contemporáneo. El director surcoreano ss responsable de obras maestras como Oldboy (2003), La doncella (2016) y Decisión de partir (2022) —esta última ganadora del Premio al Mejor Director en Cannes—, regresa con La única opción (2025), una comedia negra que se presentó en la competencia oficial del Festival de Venecia, donde fue nominada al León de Oro. Con ella Park consolida su reputación como un autor capaz de moverse con fluidez entre el humor corrosivo y la crítica social, siempre con una maestría visual que pocos directores en activo pueden igualar.

La historia sigue a Yoo Man-su (Lee Byung-hun), un trabajador de mediana edad que lo tiene todo: una esposa amorosa, Lee Mi-ri (Son Ye-jin), dos hijos, una casa hermosa y dos perros labradores. Esa aparente perfección se desmorona cuando la nueva dirección de su empresa papelera lo despide en una ola de recortes. Ante la imposibilidad de reintegrarse al mercado laboral, Man-su concibe un plan tan ingenioso como perturbador: publicar falsas ofertas de empleo en una revista especializada del sector, recopilar los datos de sus candidatos por correo postal —sin rastro digital— y eliminarlos uno a uno, reduciendo así la competencia y creando vacantes que él mismo pueda ocupar.

La película, adaptación de la novela El hacha (1997) de Donald Westlake —previamente llevada al cine por Costa-Gavras en 2005, a quien Park dedica el filme—, tiene la apariencia inicial de una comedia de crímenes al estilo de la británica Ocho sentencias de muerte (1949). Sin embargo, Park subvierte constantemente las expectativas del espectador. Man-su no ejecuta su plan con la eficiencia calculada de un asesino de película; se atasca, duda, divaga. El relato se abre hacia otros territorios: la casa que Man-su arriesga perder es también el escenario de un trauma de infancia vinculado a su padre, lo cual sugiere que sus crímenes responden a heridas mucho más profundas que un simple despido.

Lejos de ser una película de un solo registro, La única opción opera simultáneamente en varios tonos con una habilidad asombrosa. Hay momentos de comedia corporal y absurda que recuerdan a los Looney Tunes, escenas de tensión casi insoportable y secuencias oníricas de inexplicable belleza perturbadora. Una de ellas, ambientada en el invernadero de la casa, funciona como un quiebre en la lógica del relato cuya extrañeza se filtra hacia el resto del filme. Park no teme las contradicciones: esta es quizás su película más furiosa, un retrato despiadado de lo que ocurre cuando la masculinidad frágil choca contra la frialdad del capitalismo corporativo.

En el centro de todo está Lee Byung-hun, en lo que probablemente sea la actuación más injustamente subestimada del año. El protagonista de El juego del calamar y Encontré al diablo construye un personaje de una complejidad extraordinaria: un hombre inteligente, desesperado, orgulloso y profundamente asustado, cuya lógica interna resulta casi comprensible aun cuando sus acciones son monstruosas. Lee recorre sin tropiezos la cuerda floja entre la simpatía, el humor negro y el horror, en perfecta sintonía con la visión del director. Son Ye-jin, por su parte, ofrece una interpretación igualmente notable como la esposa que intuye más de lo que confiesa.

Los subtramas familiares —la esposa que trabaja con a un dentista que Man-su cree que la corteja, el hijo acusado de robo— no son meros rellenos narrativos sino reflejos de un orden doméstico en desintegración, tan amenazado como el orden laboral. La casa, el trabajo, el rol de proveedor: todo se negocia en esta película con una ironía implacable. Cuando Man-su dice que no tiene "otra opción", repite exactamente las mismas palabras que usaron sus jefes para justificar su despido. El lenguaje del sistema ha colonizado incluso a sus víctimas.

Visualmente, La única opción es una de las películas más bellas del año. Park, en colaboración con el director de fotografía Kim Woo-hyung, compone encuadres de una precisión deslumbrante. Las imágenes finales de maquinaria papelera y devastación medioambiental apuntan hacia una lectura más amplia: la automatización avanza, el algoritmo gobierna y la agencia humana se reduce a una farsa. Park Chan-wook nos demuestra una vez más que sabe exactamente dónde poner la cámara, y también exactamente qué decir con ella.

La única opción se puede ver en en Mubi

Mariana de los Ríos
15 de abril del 2026

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