El Ejecutivo acaba de crear la Comisión Multisectorial de Alto ...
La alianza entre los sectores del radicalismo extremista –corrientes maoístas del Movadef, el nacionalismo etnocacerista– y los sectores autoproclamados del centro, entre ellos el Partido del Buen Gobierno y Ahora Nación, ha dejado en claro que la oposición que desarrollarán al Ejecutivo buscará evitar que Fuerza Popular materialice su plan de gobierno. No existe otra manera de entender la decisión de la mayoría de izquierda de la cámara de Diputados de restringir la delegación de facultades legislativas a 27 materias focalizadas en la emergencia del fenómeno de El Niño y la lucha contra la ola criminal.
El Ejecutivo no podrá legislar en materias tributarias, laboral y de simplificación administrativa y reforma del Estado. En otras palabras, la oposición extremista pretende que el Gobierno solo atienda la emergencia olvidando las reformas y los temas de mediano y largo plazo. Atender emergencias sin impulsar reformas es una manera de garantizar ineficacia y yerros en la gestión. Cualquier persona con sentido común entiende la relación entre emergencia y reformas.
¿Por qué la oposición extremista y el progresismo ha asumido una actitud tan mezquina en la delegación? De alguna manera en estas corrientes opositoras existe la esperanza de que, luego del primer año de gestión de la nueva administración y después de la atención de las emergencias de El Niño y la primera etapa de la lucha contra la criminalidad, la presidente Keiko Fujimori sume tal cantidad de errores que su popularidad se desplome. En un escenario de este tipo los delirios izquierdistas señalan que se crearían las condiciones para una nueva vacancia y el adelanto electoral. En medio del caos el comunismo ortodoxo sueña con la anhelada asamblea constituyente y el progresismo con volver a armar el muñeco del centro y la candidatura de Jorge Nieto y Alfonso López Chau.
En la mezquindad de las izquierdas, incuestionablemente, también está la defensa del statu quo que nos ha llevado a este terrible momento del proceso republicano. Los argumentos acerca de que la posibilidad de calificar como terrorista a algunos sectores del crimen organizado colisiona con los tratados internacionales y la intención de detener cualquier cambio tributario o laboral forman parte de la defensa del establishment actual. Una clara demostración que la izquierda ha gobernado en las últimas décadas creando un Estado adiposo, lleno de sobrerregulaciones y burocracias para detener la inversión privada, mientras se alineaba al Perú con las interpretaciones de las oenegés de Derechos Humanos que convertían a las fuerzas de seguridad en figuras pintadas en la pared.
No obstante, las izquierdas se equivocan de gravedad. La presidente Fujimori no evitará que los ríos y quebradas arrasen con décadas de imprevisión y negligencia, es verdad; sin embargo, puede desarrollar una movilización heroica para llevar a carpas a los miles de ciudadanos que quedarán sin vivienda e, igualmente, alimentos a los miles de damnificados, mientras se instalan hospitales móviles. En ese sentido, la atención de la emergencia de El Niño puede convertirse en un gran momento para construir una popularidad en la sociedad.
Algo parecido puede suceder con la movilización del Escudo de las Américas y el apoyo de los Estados Unidos y el FBI en la lucha contra la ola criminal en el Perú. Parece imposible que Estados Unidos permita que el Escudo de las Américas fracase en el Perú, una voluntad que junto a las decisiones que el Ejecutivo comienza a asumir pueden significar una clara victoria sobre el crimen.
La izquierda, pues, está sin propuestas, sin políticas, y dejando en claro una voluntad obstruccionista y mezquina en contra del oficialismo. Si las cosas siguen así los verdaderos centristas del autoproclamado centro en el Legislativo emigrarán de las bancadas progresistas, se formará una clara mayoría democrática en las cámaras y aparecerá un escenario diferente.
En todo caso, el Ejecutivo debe legislar a todo trapo, como se dice, y empezar a enviar proyectos de ley con carácter de urgencia a Diputados con objeto de materializar su programa en los aspectos que no pueden ser tramitados con Decretos de Urgencia. Todo señala a una izquierda en absoluta defensiva.
La siniestra entonces no ha dejado de delirar desde su derrota en las elecciones nacionales pasadas.
















COMENTARIOS