Juan Carlos Llosa
Día de la Victoria y el Honor Naval
En el aniversario de la gloriosa victoria peruana en Iquique
Hoy se conmemoran 147 años de una de las fechas más significativas del calendario patrio. El 21 de mayo de 1879 la Primera División Naval en campaña, a órdenes del capitán de navío Miguel Grau Seminario, entró en combate con la fuerza naval bloqueadora del puerto de Iquique —activo crítico para la economía del Perú de ese entonces— compuesta por la corbeta Esmeralda y la goleta Covadonga, teniendo como más antiguo presente al capitán de fragata Arturo Prat Chacón.
Los marinos peruanos y chilenos se batieron con valor y coraje. El comandante del Huáscar previamente había impreso, con su reconocido liderazgo guerrero, la moral más que suficiente en su dotación para la lucha inminente. Entre los oficiales mejor considerados por el Hijo más querido de la Patria, destaca el tercer jefe de a bordo, Ramón Freire Goytizolo, joven capitán de corbeta de 30 años que resultó herido entre “el humo y el tronar del cañón”, quien también fue vencedor de Abtao en 1866 y sobreviviente de la corbeta América, perdida en el maremoto de Arica de 1868.
Freire fue hijo del general de división Nicolás Freire González, antiguo ministro de Guerra y Marina del Mariscal Castilla y luego de Manuel Pardo, y abuelo del doctor Ricardo Pazos Freire, padre de mi madre. Meses más tarde, al producirse cambios de colocación en la escuadra, Grau intentó que Freire retornase a bordo como su segundo comandante, tal como se desprende de una carta que se conserva en el archivo del Instituto Riva-Agüero, dirigida por Grau a su antiguo jefe el general Freire. Sin embargo, la decisión del director de la Guerra, el general Mariano Ignacio Prado, fue que ese cargo sea asignado al capitán de corbeta Elías Aguirre, de mayor antigüedad que Freire, y quien se inmolaría junto con su comandante meses más tarde en el glorioso combate naval de Angamos.
El comandante Freire continuaría participando en la guerra en otras colocaciones. Más tarde, en la paz y ya luciendo los galones de capitán de navío —que era el máximo grado naval al que comúnmente se podía aspirar en la Armada de aquella época, tras una larga y exitosa carrera, considerando que en el siglo XIX apenas hubo dos vicealmirantes y diez contralmirantes en la institución naval republicana —Ramón Freire, junto con un grupo de destacados marinos y civiles, fundaron el Centro Naval del Perú (1900), siendo su primer presidente de su consejo directivo.
Las fuerzas navales peruanas que tomaron parte de esta gloriosa jornada al batirse en Iquique y en Punta Gruesa, se vieron afectadas por la pérdida la fragata blindada Independencia, cuya tripulación combatía en cubierta a órdenes de su comandante, el capitán de navío Juan Guillermo More, mientras era acribillada desde la Covadonga –unidad enemiga que más tarde pagaría caro su alevosía al ser hundida con casi toda su tripulación frente al puerto de Chancay gracias a la acción de nuestros operadores especiales pioneros– al tiempo que el buque zozobraba con pabellón invicto, salvando el honor naval de nuestras armas. Mientras tanto, en la bahía de Iquique, el victorioso capitán de navío Grau echaba pique a la Esmeralda, habiendo previamente perdido la vida heroicamente en la cubierta del Huáscar el comandante Prat. Y en un gesto que tuvo gran repercusión no solo en América sino en el mundo, el comandante del Huáscar rescató a los náufragos de la vieja corbeta que se perdió en las oscuras aguas de Iquique. De allí que surgiera espontáneamente de las gargantas de los valerosos combatientes enemigos un sonoro ¡Viva el Perú generoso!
Perdieron la vida heroicamente en ambos combates varios guerreros navales y de la Guardia Nacional peruanos convertidos en infantes de marina estos últimos, entre ellos el teniente segundo Jorge Velarde en el Huáscar y del alférez de fragata Guillermo García y García de la Independencia, en esa fecha que la Marina de Guerra del Perú, desde el 2022, conmemora como el Día de la Gloria y el Honor Naval.
Termino estas ideas con la parte final de un discurso que pronuncié hace unos años atrás en ocasión de conmemorarse esta gloriosa fecha:
Los marinos de guerra del siglo XXI nos congregamos hoy para conmemorar la audacia y el valor del capitán de navío Miguel Grau en Iquique, y el arrojo de Raygada, Otoya, Carreño, Carvajal, Freire, Sánchez Lagomarsino, Ferré, Gárezon, Palacios y de tantos otros marinos de esa gesta; así como para saludar el coraje de los enemigos, con el capitán de fragata Arturo Prat a la cabeza, y para venerar la inmolación heroica de los jóvenes marinos Jorge Velarde y Guillermo García y García, quienes, junto a otros valientes, entregaron sus vidas entre el abordaje y el espolón, en este día de victoria y de honor naval, coronado con la magnanimidad con el vencido y con la resistencia tenaz al filo de la mar hiriente, sobre la roca traidora...
Saludamos también en estas breves palabras a los descendientes de los héroes de la gesta naval del 21 de mayo de 1879, son ellos deudos de la más sublime de las estirpes, la de los que arriesgan y dan la vida por la patria, de esa estirpe, que también es nuestra, que adoptamos como filosofía de vida y que rige conductas sin mácula en la hora azul, ya en el triunfo, ya en el infortunio… Sea esta evocación, un modesto homenaje a los guerreros de Iquique y de Punta Gruesa, 21 de mayo de 1879, día de victoria y de honor naval inmortales…
















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