Arturo Valverde
Héroes o villanos
Una reflexión a partir de la lectura de un clásico de Charles Dickens
“Si he de convertirme en el héroe de mi propia vida o si ocupará ese puesto algún otro es lo que van a demostrar estas páginas”. Estas líneas, con las que se inicia el David Copperfield (1850) de Charles Dickens, más que el principio de uno de los grandes clásicos de la literatura universal es una voz que interpela la manera en que conducimos nuestra propia existencia.
Cuando pienso en la idea de “ser los héroes de nuestra propia vida”, resulta difícil evitar evocar a quienes en mi infancia eran sinónimos de heroísmo: Francisco Bolognesi, Miguel Grau, Alfonso Ugarte, Daniel Alcides Carrión. Sus historias, en tiempos de carpeta, cuaderno y lápiz, insuflaban un fervor patriótico cargado de sacrificio y valentía.
Las páginas de nuestra historia se escriben día a día. En ellas quedan registradas tanto lo que hicimos como lo que dejamos de hacer, de ahí la importancia de tomar conciencia de que somos los autores de nuestras propias historias.
Las novelas no son solo una vía de escape del aburrimiento hacia un mundo de entretenimiento, también nos invitan a reflexionar y cuestionarnos. Y yo siento que eso ocurre con este libro, cuyo autor confesó en el prefacio: “Entre todos mis libros, este es mi preferido. Se me creerá sin dificultad si afirmo que soy un padre cariñoso para todos los hijos de mi imaginación y que nadie puede querer más a esta familia de lo que yo mismo la quiero. Pero como muchos padres cariñosos, tengo en lo más profundo de mi corazón un hijo favorito. Y su nombre es, precisamente, David Copperfield”.
En esta obra, en la que muchos han identificado pasajes autobiográficos del autor inglés, cuya vida transcurrió en el Reino Unido del siglo XIX, el héroe es el mismo Dickens. Nadie más podría relatar con tal intensidad su historia que el mismo protagonista.
Si seremos los héroes o villanos de nuestra propia historia es una decisión que cada quien debe elegir y asumir.
















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