Cecilia Bákula

La Cátedra Perú en la Universidad de Salamanca

Un espacio de encuentro académico y difusión de la cultura peruana

La Cátedra Perú en la Universidad de Salamanca
Cecilia Bákula
21 de septiembre del 2026

 

La Cátedra Perú es una propuesta académica y cultural de gran relevancia estratégica que se consolidó formalmente en mayo de 2026. Ha sido pensada como un espacio de encuentro académico, difusión de la cultura peruana, fomento de la investigación y cooperación bilateral entre el sistema universitario del Perú y la Universidad de Salamanca, al abrigo del Ministerio de Relaciones Exteriores. La idea inicial fue impulsada por nuestra embajada en España, con el fin de proyectar al mundo la grandeza del Perú en todos los ámbitos del conocimiento.

Las entidades que hace pocos meses, representadas por sus más altas autoridades, suscribieron el acta fundacional de esta Cátedra fueron la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, la Pontificia Universidad Católica del Perú, la Universidad Católica Santa María, la Universidad Ricardo Palma, la Universidad Peruana Unión, la Universidad César Vallejo, la Universidad Norbert Wiener, la Universidad Católica de San Pablo y la Universidad Politécnica del Perú. Estas instituciones, que, en unión  con la prestigiosa Universidad de Salamanca, asumen la labor conjunta y la oportunidad de promover el mayor conocimiento de la historia y la cultura del Perú, mediante la organización de seminarios y congresos con la finalidad de insertar cada vez más al Perú, a través de sus universidades, y con la colaboración de la Universidad de Salamanca.

Todos los integrantes de este esfuerzo académico, se unen a la tradición longeva y señera de Salamanca, cuyo origen lo encontramos hace más de 800 años en los tiempos de la Escuela de Salamanca. Un faro sustantivo en Occidente que desde los tiempos de su propia fundación, se comprometió con el desarrollo y vigencia del pensamiento político, el humanismo y la búsqueda de la excelencia en favor de todos aquellos a quienes ha llegado su influencia, sin perder ni vigencia, ni vocación de servicio, habiendo puesto como sus más sólidos fundamentos, el conocimiento, el diálogo y la promoción de dignidad humana. 

Es tan así su vocación que en estos tiempos, sin desvirtuar su esencia primigenia ha señalado claramente la necesidad de hacer de la Inteligencia artificial una herramienta que, coadyuvando al conocimiento y el desarrollo de este, no implique jamás la desnaturalización del hombre, como creación perfecta de Dios. El humanismo, raíz de sus desvelos y acciones, ha de seguir siendo el eje de todas sus acciones, sin despreciar los aportes de la modernidad sino más bien, convirtiéndolos en aliados del desarrollo y progreso del conocimiento. Es decir que, en Salamanca, desde siempre y más aún ahora, se cumple el objetivo de “universalidad” del conocimiento que fue, sin duda alguna, la urgente necesidad que buscó ser atendida en los primeros y aurorales tiempos.

Es, pues, desde 1218, cuando el rey Alfonso IX se empeñó en lograr para su reino el acceso y desarrollo de estudios superiores en un momento en que Occidente atravesaba tiempos oscuros en lo que se refiere a cultura, valoración del hombre, respeto a la autoridad y las normas pues se enfrentaba a las consecuencias propias de la Edad Media y la desintegración de los sistemas conocidos hasta entonces; el empeño truncado por hacer de las Cruzadas una aventura no solo realizable sino exitosa y, en ese universo de transformación y desorientación, Salamanca, París y Bolonia apuestan por la apertura hacia el conocimiento y la reflexión, la filosofía, el derecho y las humanidades, sembrando la semilla que hoy, como el grano de mostaza, ha fructificado de manera sorprendente y continua. 

Hoy, desde los espacios históricos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, se da inicio a las actividades conjuntas, y es interesante reconocer la rica tradición de San Marcos pues, de muchas maneras, se forjó en sus aulas y patios la idea de Nación. Y se sentaron las bases de lo que hoy queremos y soñamos, que sea nuestro país desde que aquel 12 de mayo de 1551, en que el emperador Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico suscribió la Real Cédula de creación de este templo del saber en Lima, otorgándole el privilegio de ser esta Universidad la más antigua del continente, faro de acción y reflexión. 

Lima también recibió el reconocimiento del Papa Pío V quien por medio de una Bula Papal, le concedió en 1571 la condición de pontificia con lo que se dio inicio a las labores docentes al amparo del convento de Santo Domingo y asumiendo la educación superior de entonces en el Colegio Mayor de la Independencia, el Colegio Mayor de San Carlos y el Colegio Guadalupe. Ya para 1771 se contaba con un programa general de estudios superiores con el aval importantísimo de Toribio Rodríguez de Mendoza y desde entonces, la élite intelectual peruana, encontró en Lima, en esta cuatricentenaria universidad un espacio para reflexionar sobre el Perú. En todos los momentos importantes de nuestra historia y desde el punto de vista académico éste es uno de ellos, San Marcos ha estado presente y sus miembros han dado aportes fundamentales a la vida académica, política y científica de nuestro país.

La Cátedra Perú se nos presenta como una oportunidad para desarrollar actividades que, en su propia realización, nos permitan redescubrir algo que parece estar diluyéndose pues si miramos hacia atrás, a los aportes históricos de Salamanca y San Marcos y de otras universidades que ya tienen una historia importante. Podríamos comprender que a veces, como en el Renacimiento, es necesario mirar hacia atrás y recuperar muchos de los valores que han ido quedando en el camino. Pienso que junto a la excelencia académica, a la modernidad y a la búsqueda de respuestas a los nuevos desafíos y necesidades que va presentando la sociedad, es necesario reconocer que los centros de educación superior no han de ser solo espacios de transmisión de conocimientos, sino tender a ser focos de pensamiento, de iluminación, de respuestas a nuestra compleja realidad contemporánea. Así aportarán al Perú las rutas no solo de desarrollo material, sino sugerir aquellas que junto a la ciencia nos conduzcan a comprender nuestra esencia, la auténtica peruanidad y opten siempre por una mayor y mejor humanización del hombre.

La huella que han dejado los ilustres personajes que han pasado por los claustros, las bibliotecas, las aulas y los pasillos tanto de Salamanca como de las universidades que se han unido a este esfuerzo, dan testimonio de ello. Con humildad acepto y agradezco ahora la responsabilidad que me otorga la doctora Jerí Ramón Ruffner, rectora magnífica de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, de asumir desde el Perú, la coordinación de dicha Cátedra.

Cecilia Bákula
21 de septiembre del 2026

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