Herberth Cuba

Lima Metropolitana y las falencias frente al dengue

Se debe fortalecer la respuesta contra el dengue en Lima Metropolitana

Lima Metropolitana y las falencias frente al dengue
Herberth Cuba
16 de octubre del 2026

 

En el Perú durante el año 2026 se ha reducido significativamente el número de casos notificados de dengue, en comparación con los picos históricos de los años 2023 y 2024; pero hay un incremento frente al número de casos del año 2025. Persisten focos de transmisión urbana que requieren atención prioritaria. Según los reportes del Ministerio de Salud, con corte al 13 de octubre de 2026, el país acumula 61,256 casos totales, de los cuales 55,896 están confirmados por laboratorio, y se registran 69 defunciones.

Estas cifras representan una disminución frente a los más de 256,000 casos notificados en 2023, año en el que se alcanzó uno de los niveles más altos de la última década, con más de 435 muertes asociadas, y frente a los 260,000 casos registrados en 2024, cuando las defunciones se situaron cerca de 250. En contraste, en 2025 se produjo una contracción abrupta de la transmisión: el número total y los casos confirmados ascendieron a 36,410; mientras que los fallecidos llegaron a 56. Sin embargo, ya se observa un repunte gradual en determinadas zonas de la selva y de la costa, sobre todo en Lima Metropolitana.

En los países de la Región, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), en la semana epidemiológica 37, comprendida del 13 al 19 de setiembre, se han reportado 1 724 665 casos sospechosos en las Américas, con una incidencia acumulada de 264 casos por cada cien mil habitantes. Esta cifra implica una reducción del 56% respecto al mismo periodo de 2025 y del 63% frente al promedio de los últimos cinco años.

El Perú, sin embargo, registró, como ya se ha señalado, en semanas recientes un incremento que configura una excepción dentro de la tendencia descendente observada en los países de la región. Además, la circulación simultánea de múltiples serotipos en varios países vecinos, entre ellos Brasil, Colombia y Venezuela, mantiene el riesgo de importación y de reintroducción de cepas con mayor potencial de gravedad.

Dentro del territorio nacional, Lima Metropolitana concentra una proporción relevante de la carga urbana de dengue. Al 13 de octubre de 2026, las cuatro Direcciones de Redes Integradas de Salud (Diris) suman 5943 casos, con una distribución desigual. La Diris Lima Norte reportó 2822 casos, la más alta de las cuatro; le sigue la Diris Lima Centro, con 1431 casos; la Diris Lima Sur, con 1162; y la Diris Lima Este, con 528.

Esta concentración en el cono norte de Lima refleja tanto la densidad poblacional como las condiciones de almacenamiento de agua y la presencia sostenida del vector *Aedes aegypti*. La transmisión en Lima Norte no se explica solo por factores individuales de exposición, sino por la interacción entre los determinantes sociales de la salud en el nivel distrital, como la informalidad urbana y la intermitencia del servicio de agua, la capacidad de las Redes Integradas de Salud y el nivel de coordinación intersectorial con los gobiernos locales y con la sociedad.

En la jurisdicción de la Diris Lima Norte, los distritos de Carabayllo, Puente Piedra y Comas concentran la mayor parte de los casos notificados, mientras que Ancón y Santa Rosa mantienen cargas significativamente menores.

Para comprender la magnitud del problema, es necesario contrastar la realidad sanitaria con la ejecución presupuestal de las cuatro Direcciones de Redes Integradas de Salud. Según la información del sistema de seguimiento de la ejecución presupuestal del Ministerio de Economía y Finanzas, también al 14 de octubre de 2026, la categoría de gasto de enfermedades metaxénicas y zoonosis muestra avances diferenciados.

En Lima Norte, el componente de diagnóstico y tratamiento de enfermedades metaxénicas alcanzó apenas el 56.4% de avance, el más bajo de las cuatro direcciones, a pesar de concentrar el mayor número de casos. En Lima Centro, el avance de ese mismo componente se situó en 61.2%; en Lima Sur, en 78.8%; y en Lima Este, en 82.3%.

Por otro lado, los proyectos orientados a viviendas protegidas y a la promoción de prácticas saludables mostraron ejecuciones más altas en general, superiores al 70% en la mayoría de los casos. Esto indica que el esfuerzo preventivo de control vectorial clásico avanza con mayor fluidez que la capacidad resolutiva de los servicios de salud para diagnosticar y tratar oportunamente a los enfermos.

Esta asimetría entre el gasto en determinantes sociales de la salud y el gasto en atención clínica genera un desbalance que debilita la respuesta integral, especialmente en la Dirección de Redes Integradas de Salud con mayor carga epidemiológica.

Las direcciones de Redes Integradas de Salud de Lima Metropolitana dependen directamente del Ministerio de Salud, a diferencia de las direcciones regionales de salud, que dependen y se articulan con los gobiernos regionales. Esta dependencia directa debería, en principio, facilitar una mayor alineación con las políticas nacionales, una transferencia más ágil de recursos y una supervisión más cercana.

Sin embargo, los datos de ejecución y de resultados sanitarios muestran que esta ventaja institucional no se ha traducido en un desempeño homogéneo ni en una priorización estrictamente proporcional a la carga de enfermedad.

Además, hay que remarcar, en primer lugar, que estas direcciones incorporan las Redes Integradas de Salud, los Comités Distritales de Salud y los Productos Situacionales de la Política Multisectorial de Salud. En segundo lugar, que las Redes Integradas de Salud organizan el territorio de su jurisdicción en sectores a cargo de equipos multidisciplinarios de salud (EMS), que corresponden a los establecimientos del primer nivel de atención de salud de cada RIS, para fortalecer el cuidado y la atención de la población.

En tercer lugar, los Comités Distritales de Salud constituyen espacios de coordinación entre el sector salud, los gobiernos locales y otros actores públicos y privados del territorio, orientados a identificar prioridades sanitarias y a movilizar recursos públicos, incluidos los municipales y privados.

En cuarto lugar, los Productos Situacionales permiten una planificación basada en la evidencia local. La Política Multisectorial de Salud establece el marco para la intervención sobre los determinantes sociales de la salud, incluidos el acceso al agua, el saneamiento y las condiciones de vivienda.

En quinto lugar, en el ámbito de la provisión de servicios, el modelo de cuidado integral de salud por curso de vida, implementado a través de equipos multidisciplinarios de salud, busca garantizar una atención resolutiva, centrada en la persona, la familia y la comunidad, con énfasis en la promoción de la salud, la prevención, la detección temprana y el manejo oportuno de las enfermedades.

No obstante, si bien es cierto que la Red Integrada de Salud cumple la función de eliminar la fragmentación y la segmentación del sistema de salud, también lo es que el Minsa, cuyo titular preside el Consejo Nacional de Salud, debe liderar el Sistema Nacional de Salud para que ello ocurra.

Por ejemplo, la Dirección General de Salud Ambiental e Inocuidad Alimentaria (Digesa), a través de la Dirección Ejecutiva de Salud Ambiental de las Diris, lidera las acciones de control vectorial, inspección de viviendas y aplicación de larvicidas, con una lógica técnica y de cobertura. La Dirección de Promoción de la Salud orienta las intervenciones educativas y de cambio de prácticas, mediante herramientas como la ficha de autoevaluación de diez minutos contra el dengue y el trabajo de agentes comunitarios.

La Secretaría de Coordinación del Consejo Nacional de Salud (Seccor) hace el seguimiento para que los Comités Distritales de Salud, por su parte, articulen la voluntad política local y faciliten el acceso a las viviendas, la limpieza de puntos críticos y la emisión de ordenanzas, bajo la lógica de los Productos Situacionales de la Política Multisectorial de Salud.

En la práctica confluyen tres lógicas, a veces no alineadas: la del Viceministerio de Salud Pública (Digesa y Promoción de la Salud); la del Viceministerio de Prestaciones y Aseguramiento en Salud (Diris y Redes Integradas de Salud), con el soporte de la Secretaría General (Seccor).

En esas lógicas paralelas, a veces en conflicto, el control vectorial avanza con metas modestas frente a la magnitud de la población de Lima Metropolitana, superior a 11 millones de habitantes y a más de dos millones y medio de viviendas. Incluso si se suman las metas parciales del primer trimestre de las cuatro Diris, apenas se alcanzan alrededor de 200,000 viviendas programadas y, lo que es peor, con cumplimientos parciales.

La promoción de la salud acompaña las brigadas, pero no logra necesariamente un cambio masivo y sostenido de comportamientos. Los Comités Distritales de Salud existen formalmente, pero su activación es desigual y, muchas veces, reactiva, sin lograr posicionar el Producto Situacional que incluye el dengue como una prioridad de los gobiernos locales en los distritos de mayor transmisión.

El diseño institucional moderno debe traducirse en resultados operativos proporcionales a la realidad sanitaria, más aún cuando métodos innovadores, como la vacuna y el proyecto Wolbachia, no se aplican en Lima Metropolitana. ¡Unidad contra el dengue!

 

Herberth Cuba
16 de octubre del 2026

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