Javier Agreda

Mañana te escribo

Reseña crítica de la nueva novela de Marco García Falcón

Mañana te escribo
Javier Agreda
29 de agosto del 2025


Escritor y profesor universitario, Marco García Falcón (Lima, 1970) ha publicado seis libros de narrativa —desde
París personal (2002) hasta La luz inesperada (2018)—, entre ellos Esta casa vacía, Premio Nacional de Novela 2018. En su más reciente novela, Mañana te escribo (Revuelta, 2025), cuenta una historia en apariencia sencilla: la relación imposible entre un escritor peruano y una lectora mexicana. Sin embargo, lo que podría haberse reducido a un drama doméstico de infidelidades, se transforma en una indagación sobre la soledad, la fragilidad de los vínculos y la muerte de las ilusiones.

La novela se abre con una cita de Antón Chéjov: “Eran como aves de paso obligadas a vivir en jaulas diferentes”. Ese epígrafe establece de inmediato el horizonte de la historia: personajes que, aunque se descubren afines, están condenados por las circunstancias –y por sí mismos– a no concretar su unión. Mariano Fernández, profesor de literatura y escritor reconocido, está solo en su departamento (su hija y su esposa se encuentran de viaje) en la noche que cumple cincuenta años, cuando recibe un mensaje de WhatsApp de Paula Bermúdez, maestra de música y lectora apasionada de sus novelas. A partir de esa chispa inicial surge una relación intensa, secreta y virtual, que atraviesa la rutina de ambos matrimonios y desemboca en algunos encuentros presenciales.

A primera vista, podría parecer una narración romántica más, con todos los clichés: escritor maduro, lectora admiradora, mensajes furtivos, viajes, amantes atrapados por obligaciones familiares. Pero García Falcón desplaza el foco: lo esencial no es la aventura amorosa, sino lo que esta revela sobre las fisuras emocionales de la adultez, la tensión entre lo que se vive y lo que se desea, y la necesidad de compañía en un mundo hiperconectado pero profundamente solitario.

El amor irrumpe en las vidas de Mariano y Paula para sacudirlos, otorgarles intensidad y sentido, pero al final los devuelve al mismo vacío del que partieron. Esa imposibilidad de transformar realmente la existencia, revela un trasfondo más pesimista: la vida como un escenario de oportunidades perdidas, en el que el deseo se estrella contra el peso de las responsabilidades y el ideal de amor absoluto se desgasta frente a la rutina.

Pero más que narrar una historia de amor, Mañana te escribo explora la psicología de sus protagonistas: emociones, dudas, silencios, torpezas. El mapa que traza es el de la vulnerabilidad humana. García Falcón ha subrayado que no pretende idealizar la relación ni defender un amor eterno, sino examinar la búsqueda de lo absoluto que caracteriza a quienes, como sus personajes, se dedican al arte. En ese sentido, el fracaso sexual de la pareja adquiere un valor simbólico: lejos de ser un detalle anecdótico, confirma que lo que los une no es la atracción física sino un anhelo idealista, un reconocimiento mutuo más allá del cuerpo.

La novela también trata sobre la confrontación con el tiempo, la decadencia y el desgaste de las ilusiones. Mariano, al cumplir cincuenta, se enfrenta a la constatación de que el futuro ya no ofrece los mismos horizontes. Paula, aunque más joven, está igualmente atrapada en la rutina familiar y laboral. Ambos son conscientes de haber llegado tarde a lo que pudo haber sido. Su relación funciona como una fuga efímera que, al quebrarse, confirma la imposibilidad de empezar de nuevo.

El estilo de García Falcón evita localismos y excesos. Con sobriedad y precisión construye escenas que transmiten melancolía y tedio sin recurrir al efectismo. Lo conmovedor no son las situaciones dramáticas, sino la serenidad con que se expone la fragilidad de los personajes. En tiempos de relaciones líquidas y vínculos desechables, García Falcón reivindica la necesidad de trascendencia, aun a costa de enfrentarse a la decepción.

Mañana te escribo muestra cómo el amor puede desarmar todas las certezas; pero también cómo, tarde o temprano, termina estrellándose contra la rutina y el desencanto. En esa tensión entre el ideal y la realidad, entre la ilusión y su pérdida, radica la fuerza de un libro que, partiendo de una historia aparentemente simple, se convierte en una lúcida reflexión sobre la condición humana.

Javier Agreda
29 de agosto del 2025

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