Antero Flores-Araoz

Peligros recurrentes e inacción estatal

Las autoridades deberían realizar obras de prevención

Peligros recurrentes e inacción estatal
Antero Flores-Araoz
03 de febrero del 2026

 

Nuevamente estamos ante enormes peligros producidos por la naturaleza, ya sea por movimientos telúricos, difíciles de pronosticar, como también por inundaciones, desbordes de ríos, derrumbes en quebradas, friajes en los Andes, fenómenos de El Niño y de La Niña y varios otros. Con excepción de los movimientos sísmicos, todos son absolutamente previsibles; sin embargo, poco o nada hacen nuestras autoridades, con el resultado de muchos sollozos y lamentos, pero poca acción.

Sabemos perfectamente que, en la costa y la parte más cercana a ella de la sierra, en los primeros meses del año, que corresponden al verano, se producen lluvias intensas que hacen que las edificaciones indebidamente levantadas en cauces de ríos, colapsen con graves pérdidas materiales, pero también con costo de vidas humanas y graves lesionados, pérdidas de cultivos como igualmente de ganado.

También crece de manera importante el caudal de los ríos, que hace que se desborden y que lo que se ha edificado en las orillas de ellos y sus cercanías se pierda. Y además que las aguas lleguen hasta los centros poblados y originen enormes inundaciones que afectan a las vías de comunicación, vehículos de transportes, así como a edificaciones públicas y privadas, inclusive viviendas y, como no hay alcantarillado suficiente para la enormidad de los desbordes e inundaciones, las pérdidas son cuantiosas. 

Los fenómenos de El Niño y de La Niña, son periódicos y no constituye ningún secreto cuándo se producirán, por lo que sería apropiado que se tomen oportunamente las precauciones que ellos ameritan. Empero la inacción de las autoridades es francamente de tremenda irresponsabilidad.

Para los friajes en la sierra, tampoco hay actividad gubernamental y la que hubo cuando Pilar Nores era la primera dama en el segundo gobierno de Alan García, con las famosas “cocinas mejoradas” no se siguió, como tampoco con las apreciadas “chispitas” que ayudaban en la lucha contra la desnutrición. Los cobertizos para alojar ganado durante el friaje, tampoco se repitieron por falta de responsabilidad y por el prurito de no continuar lo que hicieron bien durante otros gobiernos.

Podríamos seguir y seguir, pero bastaría con recordar que los drenajes y descolmatado de ríos y otros cauces de aguas fluviales, sirvieron para muchos aplausos, pero sin que la Contraloría hubiese hecho el control concurrente, para evitar que las obras contratadas solo hayan servido para abultar la billetera de algunas empresas contratistas de obras públicas, que seguramente cobraron, pero no hicieron las tareas de descolmatación o la hicieron solo parcialmente. Lo mismo ha sucedido con el mantenimiento, limpieza y reparación de las compuertas de los almacenamientos de aguas para irrigación.

Todos los años nos encontramos con la misma situación y se repiten las mismas contrataciones, pero con los resultados adversos que ya hemos reseñado.

Desde la sociedad civil, incluyendo a los colegios profesionales, hay que exigir a las autoridades que se realicen las obras de prevención y que sean de la calidad deseada, así se evitarán los daños de los que somos testigos, año tras año.

La situación que hemos narrado, no sólo perjudica a las zonas y localidades afectadas, sino a todo el país, pues con nuestros impuestos se pagan las obras que se supone se ejecutarán, pero se hacen mal o no se hacen, lo que es criminal.

Antero Flores-Araoz
03 de febrero del 2026

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