Herberth Cuba

El Minsa y las Funciones Esenciales de Salud Pública

Un documento técnico que debe ser debatido y revisado

El Minsa y las Funciones Esenciales de Salud Pública
Herberth Cuba
24 de marzo del 2026

 

El 26 de febrero del 2026 mediante Resolución Ministerial 166-2026/Minsa se aprobó el documento técnico Evaluación y Fortalecimiento de las Funciones Esenciales de Salud Pública (FESP) renovadas en el Perú 2026-2030. Ni la exposición de motivos de la resolución ni el documento técnico justifican su necesidad ni el esfuerzo realizado, tampoco la duración del proceso ni la modalidad en que los dos despachos viceministeriales del Minsa (Ministerio de Salud) lo consensuaron y aprobaron.  

En ese sentido, se ha pasado por alto, en primer lugar, que el año 2020 la Organización Mundial (OMS/OPS) presentó, luego de arduos debates de casi cuatro años, el “marco renovado de las Funciones Esenciales de la Salud Pública, que ofrece una guía a las autoridades para el fortalecimiento sectorial, intersectorial y social de la salud” para lograr la cobertura universal de salud. 

En segundo lugar, que en Perú el proceso se inició el 2021 con la primera fase de evaluación por el Minsa y la OPS. Se realizó el análisis situacional, el mapeo institucional y normativo, así como, la determinación de capacidades. Se realizó en octubre de 2021, un taller nacional que midió las capacidades en las 11 FESP renovadas, y se identificaron las brechas (236 y se priorizaron 41). 

En tercer lugar, se ha soslayado también, que en julio del 2024, se pasó a la elaboración del Plan de Acción de las Funciones Esenciales de Salud Pública, con la cooperación técnica de la OPS, con una hoja de ruta para la renovación del Sistema Nacional de Salud y la realización de un taller que “resaltó la importancia de la Estrategia de la OMS para Fortalecer las FESP y acelerar la “Transformación de los Sistemas de Salud 2024-2034” que contiene 5 puntos: primero, fortalecimiento del liderazgo, rectoría y gobernanza para la cobertura universal, mediante la atención primaria de salud. Segundo, implementación del ciclo de las once Funciones Esenciales de Salud pública agrupadas en cuatro componentes en evaluación, políticas, recursos y acceso equitativo. Tercero, revisión de las desigualdades, a las brechas en capacidades institucionales y en necesidades insatisfechas evidenciadas durante la pandemia de covid-19. Cuarto, plantea tres líneas de acción, liderazgo con enfoque en todo el gobierno, evaluación estandarizada y competencias en personal de salud pública, en este punto plantea cinco pasos clave: evaluación inicial de las capacidades existentes de las once FESP, con herramientas estandarizadas y el establecimiento de una línea de base; formulación de políticas intersectoriales con liderazgo y gobernanza colaborativa; asignación de recursos financieros, humanos y tecnológicos, así como, acceso, ejecución y monitoreo continuo por parte de la OPS. Quinto, establece un plazo de 10 años, con seguimiento de la OPS. Por tanto, la promulgación de la RM 166-2026/Minsa es la culminación de esta fase del proceso con la aprobación del Documento Técnico “Evaluación y fortalecimiento de las FESP renovadas en el Perú 2026-2030”.  Cómo se puede apreciar, el proceso ha sido continuo, con mayor énfasis en los años 2024-2025, y que otros países de la región aún no logran. 

En cuarto lugar, se ha pasado por alto, la naturaleza del debate a nivel mundial y en el Perú, desde el 2016 al 2020, que se puso en tela de juicio las funciones de salud pública elaboradas en 1990, que por motivos ideológicos soslayó la salud pública, sobre todo, con el influjo de la segmentación, de la fragmentación y de la pérdida de rectoría de las autoridades sanitarias de los países. Esta mirada perjudicó la intervención en los determinantes sociales de salud, el enfoque intersectorial y social, la Atención Primaria de Salud (APS), la promoción de la salud, la prevención y detección precoz de las enfermedades.  Encima, las FESP de esa época eran listas reactivas de intervenciones (vigilancia y control de enfermedades), sin ciclo de políticas integrado, que frenó o dificulta la intervención de los diversos niveles de gobierno de los países. Se profundizó el déficit de recursos humanos, la precarización laboral, la interoperabilidad de sistemas y recursos, y se enfocó en la competencia para los aspectos curativos de la salud.  Entre tiempo, en Perú a esto, se agregó el proceso de descentralización y la denominada “reforma de Salud” del 2013 al 2016, sobre todo, con el Decreto Legislativo 1156-2013 que consolidó la pérdida de rectoría del Minsa. 

En quinto lugar, el proceso ha sido participativo, aunque con dificultades, debido a la persistencia de las brechas en capacidades institucionales, en asignación de recursos, generación de evidencia y rendición de cuentas, que se agravaron por la fragmentación causada por el proceso de descentralización, la “reforma de salud” y los estragos de la pandemia de covid-19 como, por ejemplo, el 2020, con el cierre casi completo de los establecimientos del primer nivel de atención de salud. 

En sexto lugar, se ha pasado por alto, que, si bien el marco conceptual es sólido porque usa estándares internacionales de la OPS/OMS, sin embargo, no señala cómo aplicar esos estándares en Perú, con sus peculiaridades étnicas, culturales, regionales y su mega diversidad. Asimismo, hay que considerar que la volatilidad política del Perú y la pandemia, generaron mucha rotación de participantes que se agravó con la duración del proceso, casi 6 años, que quizá los resultados no reflejen ya la realidad actual, sino la de entonces. 

En séptimo lugar, la priorización de 41 de los 236 problemas identificados, con criterios según factibilidad a corto plazo, dejaron de lado, algunos temas estructurales de la organización sanitaria o laborales. Además, en la coordinación intersectorial, se menciona solo a la Comisión Intergubernamental de Salud (Cigs), soslayando al Consejo Nacional de Salud y su Secretaría de Coordinación (Seccor), a los consejos regionales y provinciales   y a los Comités Distritales de Salud (CDS), que son, decisivos al momento de implementar la Política Multisectorial de Salud al 2030 “Perú País Saludable” porque aterrizan e implementan en el territorio o distrito, según jurisdicción de la Red Integrada de Salud, sus 261 Productos Sanitarios, expresados en fichas consensuadas y aprobadas con otros sectores o instituciones y en consecuencia facilitan la aprobación y ejecución del Plan Distrital de Salud, que incluye la interculturalidad, la pertinencia cultural, la lucha contra la violencia contra la mujer y otras  inequidades. 

En líneas generales el documento técnico representa un avance metodológico y conceptual. Es un compromiso imperfecto frente a la realidad peruana. Una revisión o un debate o la prepublicación hubiese traído mejoras como las señaladas, más presupuesto y una coalición actores y fuerzas por la salud. ¡Aprobar, implementar, corregir y volver a implementar!

Herberth Cuba
24 de marzo del 2026

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