Antero Flores-Araoz

Esto ya no es una broma, es gravísimo

Sobre el grave caso de violencia entre alumnos del Liceo Naval

Esto ya no es una broma, es gravísimo
Antero Flores-Araoz
22 de septiembre del 2026

 

Obviamente, con el título de este artículo o columna, nos estamos refiriendo al bullying, específicamente al escolar, pues lo hay de diversos tipos, como el laboral y el social entre otros.

Lo sucedido hace pocos días con alumnos del Liceo Naval, entidad escolar de la Marina de Guerra del Perú, para hijos de oficiales de esa Arma, nos lleva a hacer algunas precisiones, consideraciones y proposiciones. Por supuesto, sin  relatar lo sucedido que, gracias a los excesos de algunos medios de prensa, sobre todo televisivos, se le ha dado una gran connotación gravísima, que ya de suyo la tenía y con máxima difusión.

La primera precisión es que no solo la Marina de Guerra del Perú, tiene centros escolares para subvencionar la educación de los hijos de marinos.  También los tiene el Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional, pero que al igual que la Marina no solo es para hijos de oficiales, sino para hijos de suboficiales, clases y soldados, sin privilegio grupal alguno. 

La segunda precisión es que el bullying grave, muy grave o terroríficamente grave, no solo se da en centros escolares de las Fuerzas Armadas y Policiales, sino también de otros organismos públicos y también privados, siendo relevantes centros escolares del Sector Educación, así como de gobiernos regionales y municipales.

Como tercera precisión, el bullying del que tratamos comenzó hace muchísimas décadas, no en el Perú sino en todo el mundo, como acciones, dichos, aseveraciones y conductas con lo que los abogados decimos “animus jocandi”, esto es para hacer bromas, agarrar de punto al ”chanconcito” de la clase o al “monse” que nunca falta, o al que tenía algún defecto y se le nominaba lo contrario, como decirle al narigón “oye ñato” 

Tampoco se trata de las travesuras o malacrianzas de algunos alumnos que, para hacer sorna de algún profesor carente de cabello, más claro: calvo, le llamaban el profesor “maraca”, o tirar la consabida bombita apestosa, que realmente lo era.

El bullying, con el correr de los tiempos, ha ido variando. Ya no es la simple broma, ya no es el apodo sin mayor perjuicio; hoy es para hacer daño y daño muy grave, que puede dejar huellas imborrables en los perjudicados, que pueden ser físicas, psicológicas y también morales, muchas de ellas reñidas con las normas legales y con el trato respetuoso que debe haber entre colegas alumnos, alumnos con sus profesores, autoridades con administrados, autoridades con  subordinados y viceversa.

La gravedad del bullying en los actuales tiempos es aún mayor de lo imaginado, ya que, por el uso de los celulares, todos nos hemos convertido en fotógrafos y que por incitación de la prensa –no toda, por supuesto–- induce a entregar lo que ve o escucha a la prensa o a ponerlo en redes sociales, con lo cual el perjuicio se extiende inexorable e ilimitadamente.

Cuando pensamos en el caso materia de este artículo, nos preguntamos cómo hemos podido llegar a esta situación, en que no solo ha habido acciones abominables sino también graves omisiones de jóvenes y adultos, sean testigos o sean autoridades y, podemos advertir que ello ha sido poco a poco y aumentado por inacción o apatía de las autoridades educativas llamadas a ponerle coto.

También podría haber, y lo digo en condicional, excesos de algunos padres de familia del aludido Liceo, que hacen valer indebidamente sus muchos galones (aunque no tanto como los grifos), olvidando que en el Liceo son solo padres de familia y no oficiales de nuestra gloriosa Marina de Guerra.

Felizmente el actual ministro de Educación, José Antonio Chang la tiene clara y hará cambios. Pero uno que es más que sustantivo es enseñar en las escuelas las obligaciones de respeto a los demás y el saber que muchas veces el mal uso del lenguaje puede convertirlo en arma más letal que una granada.

Tenemos que volver a la enseñanza de los cursos formativos y entre ellos los derechos constitucionales y humanos, para que nadie ignore que “Toda persona tiene derecho… a su integridad moral, psíquica y física y a su libre desarrollo y bienestar… Nadie debe ser discriminado por motivo de origen, raza, sexo, idioma, religión, opinión, condición económica o de cualquier otra índole… Al honor… a la intimidad personal… A la paz, a la tranquilidad, al disfrute del tiempo libre y al descanso, así como a gozar de un ambiente equilibrado y adecuado al desarrollo de su vida … Nadie debe ser víctima de violencia moral, psíquica o física, ni sometido a tortura o tratos inhumanos o humillantes …”.  

Como corolario habría que enfatizar la relación entre padres de familia y los maestros de sus vástagos, para que caminen en las rutas del bien común. Y no de los antisociales, para no usar términos más duros.

Antero Flores-Araoz
22 de septiembre del 2026

NOTICIAS RELACIONADAS >

De la coraza protectora al nuevo escudo

Columnas

De la coraza protectora al nuevo escudo

  Indiscutiblemente Estados Unidos de América es el pa&ia...

15 de septiembre
El Perú y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos

Columnas

El Perú y el Sistema Interamericano de Derechos Humanos

  Nuestro país es parte del Sistema Interamericano de Der...

09 de septiembre
Delegación de facultades legislativas

Columnas

Delegación de facultades legislativas

  Después de varios anuncios por la presidenta de la Rep&...

01 de septiembre

COMENTARIOS