Maria del Pilar Tello
Una nueva etapa
Poner el interés nacional por encima de las diferencias
¿Qué necesita el Perú? Podemos encontrar cinco ejes para una respuesta: unidad nacional, gabinete de capacidad, juventud preparada para el relevo generacional que debe estar ya a la puerta, recuperación de la autoridad del Estado y construcción de una política de esperanza. Esta es una verdadera hoja de ruta para la nueva etapa que atienda la advertencia democrática pero también la propuesta constructiva.
Necesitamos la diferencia entre la militancia y la reflexión de Estado. La militancia recuerda agravios, victorias y derrotas. La reflexión de Estado se pregunta qué necesita el país en el momento que le toca vivir con gran coherencia entre no alimentar rencores y defender principios. Cuando los principios son auténticos, permiten criticar cuando corresponde y también construir cuando las circunstancias lo exigen. Por eso es tan valioso el enfoque que sin renunciar a la memoria ni a las convicciones apuesta por los mejores para defender al país en esta crisis tan dramática. La experiencia vivida no desaparece cuando cambia la coyuntura.
¿Qué necesita el Perú ahora? La respuesta parece bastante clara. Necesita unidad más que confrontación. Capacidad más que sectarismo. Esperanza más que miedo. Estado más que improvisación. Futuro más que pasado.
Esto es lo que da fuerza al concepto de "nueva etapa". No porque todo empiece de cero ni porque se olviden las lecciones de la historia, sino porque cada generación tiene la obligación de responder a las urgencias de su propio tiempo. Y quizás la reflexión más importante sea que la grandeza de una democracia no consiste en que desaparezcan sus diferencias, sino en que sea capaz de poner el interés nacional por encima de ellas cuando el país atraviesa una situación crítica.
Esta idea tiene una virtud adicional: permite hablar a todos los peruanos, no solamente a quienes votaron por una opción u otra. Porque, al final, el gobierno será de una presidenta, pero el futuro seguirá siendo de todos. La elección será apenas el punto de partida. Lo verdaderamente importante es la magnitud de la crisis que recibirá el próximo gobierno y las condiciones necesarias para comenzar a superarla.
Las sociedades maduras no construyen su futuro desde el resentimiento ni desde la amnesia; lo construyen aprendiendo de la historia sin quedar prisioneras de ella. La nueva etapa exige memoria, pero también responsabilidad; exige convicciones, pero también generosidad; exige firmeza frente a los problemas, pero también la capacidad de convocar a todos los peruanos alrededor de un proyecto común. Esa es la tarea que espera al próximo gobierno y esa es también la responsabilidad de toda la sociedad. Y estas líneas no se refieren a un ganador, se refieren al Perú.
















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