Berit Knudsen
Lucha entre independencia y dominación
Los Estados desean reglas, estabilidad y cooperación, mientras preserven su capacidad de decisión
El sistema internacional contemporáneo se construye sobre Estados soberanos independientes. Sin embargo, la forma cómo funciona el poder demuestra que la igualdad jurídica convive con desigualdades económicas, militares, tecnológicas y políticas. Adam Watson estudió esta contradicción en The Evolution of International Society (1992).
Como representante de la Escuela Inglesa de Relaciones Internacionales, encuentra movimientos históricos con diferentes grados de independencia y concentración de poder. Además de los Estados soberanos o imperios, aparecen hegemonías, áreas de influencia, alianzas desiguales y niveles de autonomía.
La Grecia clásica fue uno de los primeros grandes laboratorios históricos de las Relaciones Internacionales. Las polis defendían su independencia, pero Atenas, Esparta y Tebas intentaban establecer algún predominio sobre las demás. La legitimidad del sistema favorecía la existencia de múltiples unidades independientes; la realidad del poder impulsaba la hegemonía.
Así surge el antihegemonismo. Cuando una potencia acumulaba suficiente poder para imponer sus decisiones, otras ciudades se organizaban para impedir que la superioridad se transformara en dominación. Antecedente histórico del equilibrio de poder europeo. No era solo afinidad política o cultural. El adversario de ayer podía convertirse en aliado del mañana ante una amenaza mayor.
La delegación de Corinto ante Esparta (432 a.C.), narrada por Tucídides, expresa esa lógica. Corinto, sin poder para detener la expansión ateniense, comprende que Atenas se encaminaba a condicionar la independencia de los griegos. Su objetivo fue convencer a Esparta, potencia capaz de contrarrestar a Atenas, sobre la urgencia y graves consecuencias de esperar. Razonamiento contemporáneo.
Hoy, la competencia entre Estados Unidos y China no obliga a los países a escoger entre dos bloques mecánicamente. Los Estados asiáticos buscan conservar márgenes de autonomía, profundizan vínculos económicos con China; mantienen relaciones estratégicas y de seguridad con Estados Unidos y también con otros socios. Esta conducta busca flexibilidad estratégica y diversificación, evadiendo alineamientos binarios.
Los Estados reaccionan frente a quien posee el poder, para evitar que ese poder reduzca su propia capacidad de decisión. Una alianza de asociación entre Estados relativamente autónomos puede desplazarse gradualmente hacia relaciones jerárquicas. Watson muestra cómo la Liga de Delos, creada para enfrentar a Persia, se convierte en instrumento del predominio ateniense con la pertenencia obligatoria, tesoros trasladados a Atenas y decisiones colectivas subordinadas a los intereses de la potencia dominante.
Watson explica que el orden internacional no es solo un conjunto de normas. Distribuye el poder. Por ello no es contradictorio que los Estados cooperen con una potencia; buscando limitar su influencia simultáneamente. Arabia Saudita, por ejemplo, ha ampliado en 2026 asociaciones defensivas con Pakistán y Turquía, ello evita depender solo de Estados Unidos, mientras aumentan capacidades de disuasión en medio de una confrontación regional.
El equilibrio tampoco es definitivo. Al ser derrotada Atenas en la Guerra del Peloponeso, Esparta proclamó la liberación de Grecia para luego ejercer su propia hegemonía. Así, surgieron nuevas coaliciones para contenerla. Watson extrae una conclusión: una potencia que adquiere capacidad para imponer reglas difícilmente dejará de hacerlo.
Aquí reside la actualidad de Watson. El problema central del orden internacional no es quién tiene más poder, sino cómo se relaciona poder y autonomía. Los Estados desean reglas, estabilidad y cooperación, mientras preserven su capacidad de decisión. Si perciben que el predominio de otro los restringe, buscarán alianzas, contrapesos o nuevas asociaciones.
En nuestra era, esa tensión griega permanece: los Estados reclaman independencia, el poder genera jerarquías y el sistema busca mecanismos para impedir que la hegemonía se convierta en dominación.
















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