Editorial Política

La lucha cultural y las reformas en tiempos de Keiko

Reflexiones sobre las transformaciones económicas pendientes

La lucha cultural y las reformas en tiempos de Keiko
  • 24 de junio del 2026


En cuanto a las relaciones entre el Estado, la sociedad y la economía, el nuevo Gobierno de Keiko Fujimori dependerá del éxito de una nueva ola de reformas que complemente y potencie las reformas de los noventa que acabaron con el Estado empresario y establecieron el papel subsidiario del Estado con respecto al sector privado entre otras reformas centrales. 

Hablar de una nueva ola de reformas en el Perú o de las llamadas reformas de segunda generación es, sobre todo, hablar de la transformación del Estado y de las reformas de la educación y de la salud, entre otros. Sin embargo, la transformación del Estado en uno pequeño, pero eficiente, que brinde servicios públicos de calidad a todos los ciudadanos representa una cruenta lucha cultural, una guerra de narrativas y relatos. 

Por ejemplo, ¿por qué 3.5 millones de peruanos carecen de agua potable? La única respuesta posible es por la existencia de un Estado disfuncional que, a través de la descentralización, ha saqueado la riqueza nacional que produce el sector privado y que financia el 80% de los ingresos fiscales. En el último quinquenio, por ejemplo, los gobiernos subnacionales han gastado tres veces la cantidad requerida para solucionar el problema del agua potable; sin embargo, la cifra de 3.5 millones de peruanos que carecen de agua potable no se ha movido. Todo sigue igual. El saqueo de la riqueza nacional es brutal.

En este contexto viene el radical, el extremista comunista y arma una fábula: no hay agua potable porque las empresas no pagan impuestos, y los saqueadores acusan a quienes producen la riqueza nacional. El gran problema es que los partidos no confrontan esta narrativa y, entonces, se organiza este sistema político con balotajes en que se enfrentan una fuerza a favor del sistema y otra que propone una asamblea constituyente.

Sin embargo, la narrativa del comunista que acusa al sector privado de ser el causante de la falta de agua de los peruanos forma parte de todas las fábulas y relatos del Estado fallido, del Estado de la burocracia. ¿Por qué? En el Perú se ha empoderado al burócrata, se han creado ministerios, oficinas, dependencias y se han multiplicado las sobrerregulaciones por una sola razón: “para controlar la voracidad empresarial”. La mentira de la izquierda antisistema ha parido el Estado burocrático, el Estado disfuncional que explica la falta de agua potable de millones de peruanos y también que las sobrerregulaciones para materializar un proyecto minero se hayan incrementado de 15 a más de 265. En otras palabras, el Estado burocrático no solo le quita agua a los más pobres, bloquea inversiones, perpetúa la pobreza y fomenta la informalidad.

Transformar el Estado disfuncional, el Estado burocrático, pues, demanda una gran gesta cultural que señale que el mercado en el Perú ha cumplido, que el sector privado crea una riqueza nunca antes vista en la historia nacional, que el empresariado ha sido el único sector que ha sostenido a la sociedad frente al fracaso de los políticos y los partidos. El sector privado crea la riqueza, pero el Estado fracasa en todo.

¿Qué hacer? El Estado debe ser reducido. Menos ministerios, menos oficinas, y procedimientos simplificados en ventanillas únicas con una tendencia general a la digitalización. El gobierno central debe recentralizar la inversión en infraestructuras básicas en coordinación con las regiones (agua potable, desagüe, escuelas, postas médicas y carreteras) para que luego de este quinquenio ningún peruano carezca de agua potable, desagüe, y todos gocen de buenas escuelas y de postas médicas de calidad.

¿Por qué se debe reducir el Estado? Porque un Estado pequeño debe estar al servicio de la sociedad, los ciudadanos y el sector privado, los únicos sectores que crean la riqueza nacional. Si avanzamos a un Estado pequeño y eficiente, por ejemplo, es posible imaginar una nueva reforma tributaria que rebaje tasas y simplifique el sistema de cobros de impuestos. Y sobre esa base será posible materializar las demás reformas que forman parte de las llamadas reformas de segunda generación.

Cuando se escriben estas líneas se repara en que ya no estamos imaginando transformaciones en general, sino que la centro derecha ha ganado las elecciones, Keiko Fujimori es la presidente electa. En este contexto, hablar de la lucha cultural y las reformas es una posibilidad real.

  • 24 de junio del 2026

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